Después de unas semanas sin protagonizar (para su alegría) ningún titular, Zoom ha decidido que ya era hora de volver a la palestra (para bien esta vez, eso sí), con dos novedades que vienen a mejorar un servicio que, durante los últimos meses, se ha visto bastante castigado por culpa de sus múltiples problemas de seguridad, así como por el uso de su imagen que han hecho muchos ciberdelincuentes, aprovechando el tirón que ha tenido el servicio desde los inicios de la pandemia del coronavirus.

Sin duda, lo más esperado y destacable es que, por fin, Zoom estrenara la semana que viene el más que esperado cifrado de extremo a extremo, una función que, incomprensiblemente en los tiempos que corren, no había tenido hasta ahora y que, aún peor, en un primer momento planteó que solo sería accesible para los usuarios de pago del servicio. No sé qué fue más molesto, si que tomaran esa decisión, o la absurda excusa que emplearon para justificarla. Afortundamente, el común de la sociedad demostró no ser tan idiota como se ve que sus directivos habían pensado, y no les quedó más remedio que dar marcha atrás.

Con el cifrado de extremo a extremo, Zoom dejará (o al menos así debería hacerlo) de guardar las claves privadas de los usuarios en sus servidores. Así, si la implementación del cifrado es la correcta y la clave privada permanece siempre bajo el control y solo al alcance de su propietario, las comunicaciones a través de este servicio de videoconferencia pasarán a ser completamente seguras, y la privacidad dejará de ser algo de lo que preocuparse. El único problema es que, claro, nunca tendremos certeza absoluta de ambos puntos.

Por otra parte, Zoom ha anunciado OnZoom, una nueva y muy interesante función que ofrecerá a muchos profesionales, e incluso particulares con alguna habilidad específica, monetizarlo a través de la plataforma. ¿Cómo? Pues creando streams en los que, para acceder, sea necesario el pago del importe establecido previamente por el organizador del encuentro.

Tengo una conocida, entrenadora personal, que desde finales de marzo emplea Zoom para concertar sesiones de entrenamiento con algunos de los que eran sus clientes antes del confinamiento. De esta manera ha conseguido subsistir pese a las dificultades que ha planteado esta situación. El problema es que su alcance ha sido limitado, y para los pagos ha tenido que recurrir a distintos métodos, a conveniencia de cada cliente.

Zoom

Con OnZoom, esta persona tiene la posibilidad de programar diversas actividades, promocionarlas del modo que sea y, llegado el momento, abrir directo y que las personas que deseen asistir abonen el importe previamente definido. Me parece una vía excelente para la obtención de ingresos, y que puede hacer que muchos profesionales que ya emplean Zoom para este tipo de actividades, opten por la comodidad que proporciona que el medio de pago esté incluido en la propia plataforma.

Además, para facilitar todavía más la «comercialización» de esos streams, Zoom ha creado una página web, que puedes ver en la imagen de arriba, y en la que será posible publicitar los directos con el fin de captar nuevos clientes. No es el primer servicio de este tipo, claro, pero sí que es muy inteligente capitalizar su éxito de estos últimos meses, para monetizarlo ofreciendo este nuevo servicio.

Fuente: https://www.muycomputer.com/2020/10/14/zoom-onzoom-cifrado-extremo-extremo/
Por:
David Salces