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El sinónimo de la felicidad para Liz Haslam se encuentra en el resultado del cuidado y la protección de perritos que encuentra en situaciones de necesidad. ¿Cuál es ese resultado? El amor y agradecimiento que estos animalitos le retribuyen y que ella, sin lugar a dudas y literalmente, no cambiaría por nada.

Genial.guru quiere contarte esta simpática e inusual historia en la que Liz tomó la decisión más importante de su vida al escoger entre su pareja o sus perros.

Liz contrajo matrimonio con quien parecía ser el amor de su vida

Un día, harto de una situación inusual que rebasó los límites de su paciencia, Mike enfrentó a Liz sin pensar en las consecuencias. “Mi esposo dijo: ’soy yo o los perros’. Desde entonces no he visto ni oído nada de él”, declaró. ¿La razón principal? Cuando se mudaron a la casa de campo, Liz contaba con el espacio suficiente para iniciar con un negocio que le llenaría el corazón más que los bolsillos: BedForBullies, un refugio y fundación para perritos bulldog terrier. Pero su esposo sintió que su relación giraba en torno a los perros, los cuales tienen problemas médicos y de comportamiento, por lo que no todos pueden ser reubicados.

Desde muy pequeña, Liz ya sentía un gran amor por los perros
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Aunque lo hizo, el amor que Liz sentía y siente por los perros no debía abrumar a Mike de la manera en que sucedió, ya que ella había crecido en el contacto cotidiano con los perros durante la mayor parte de su vida. Su madre criaba West Highland Terriers y su padre era dueño de un negocio de alimentos para animales. “Pensé que, después de 25 años, él debía saber que renunciar a los perros no era en lo absoluto parte de mis intenciones. Él supo desde el momento en que nos casamos de qué se trataba. No sé qué esperaba”, confiesa Liz.

Sus objetivos como pareja ya no iban en la misma dirección

Sin embargo, nadie puede juzgar a Mike ni a las personas que no aman a los perros como muchos de nosotros sí lo hacemos; y tampoco se les puede obligar a que así sea. Liz lo tenía muy claro y, a partir de esa premisa, ambos tomaron la sana decisión de separarse ahora que las prioridades de ambos habían cambiado. “Nos separamos cada vez más. Él estaba muy metido en su trabajo y no me dejó opción. No quería ser una mujer de un hombre adicto al trabajo, así que yo me refugié en quien sí me daba cariño: mis perros”, declaró Liz.

Liz, un ángel para los perros

Las necesidades y exigencias que los perros tenían dejaron a Mike en el segundo o tercer lugar en el orden de prioridades de Liz. “Mi pasión por los perros era demasiado grande para Mike”. ¿Y cómo no? Cuidar de 30 perros que necesitan cuidados médicos y mimos no debe dejar algo de tiempo ni para sí mismo. Liz pasa alrededor de 18 horas de su día cuidando a los perros mientras camina con ellos cuatro veces al día y gasta cientos de dólares cada mes en sus medicamentos y otros tratamientos.

200 perros y contando

A pesar de ello, BedforBullies se mantiene siendo una organización benéfica “que se basa principalmente en donaciones” y, por otra parte, Liz da acceso a perritos rescatados que otros albergues no aceptarían. Ella ha admitido alrededor de 200 perros rescatados a lo largo de los años y continúa albergando a más perros, además, da alojamiento vacacional a mascotas por las que le pagan un salario para cubrir su alquiler y sus facturas.

Siempre con sus perros, por sobre todas las cosas

Aunque la situación la endeudó con una factura de veterinaria de casi 4500 dólares y también la atrasó en el pago de la casa donde vivía, por lo que tuvo que abandonarla y vivir un tiempo en casas de campaña, Liz ha conseguido reubicarse y no podría encontrarse más feliz: “He elegido hacer esto y me encanta”, revela.

Nosotros no podemos dudar de que sus intenciones son las mejores y es por ello que merece nuestro reconocimiento. Y tú, ¿qué hubieras hecho o harías en su lugar?

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