El uso del claxon, los tipos de tacos y de tortas, las filas, la burocracia, fueron algunos de los temas que el escritor Jorge Ibargüengoitia retomó en sus cientos de artículos que publicó durante siete años en el periódicoExcélsior. Por suerte, estos textos no quedaron en el olvido y fueron compilados; el resultado: Instrucciones para vivir en México.

Recordando hoy al escritor, enseguida te damos algunos puntos que menciona Ibargüengoitia, con mucho humor en este libro, y que son importantes para vivir o más bien, para sobrevivir en el país.

1. Tener conocimientos básicos, o si es necesario, tener una maestría en el tema de las tortas
El manjar por excelencia en México es la sacrosanta torta, en todos sus tamaños (gigantes y minis), y en todas sus modalidades. Para no sufrir una “tomada de pelo” creemos que es necesario conocer las clásicas tortas.

El escritor, originario de Guanajuato, te ayuda con este breve curso:

“La torta caliente de pavo deslumbra por su sencillez. No tiene más que rebanadas de pavo asado y guacamole (…) La torta de pavo caliente a su vez, fue sustituida por la torta caliente de pierna (…) La torta de pierna tiene aceptación todavía en la actualidad, pero es evidente que va de salida. Al estudiar la evolución anterior, se puede prever que la próxima mutación implicará un cambio de animal, probablemente hacia uno más grande —del guajolote al puerco y del puerco a la res— y una simplificación en la fabricación de la torta (…)”.

2. Y, claro, en los tacos
¿Cómo comerlos? ¿Qué lapso de tiempo debe pasar entre una orden y la otra? Aquí la explicación:

“El taco sudado es el Volkswagen de los tacos: algo práctico, bueno y económico. Entre que pide uno los tacos y se limpia uno la boca satisfecho, no tienen por qué haber pasado más de cinco minutos.

En lo que respecta a los tacos al carbón, cabe decir lo siguiente: es una lástima que el mexicano haya necesitado cuatrocientos años para darse cuenta de que también de carne de res se pueden hacer tacos (…)”.

3. Saber andar por la calle (a pie, en camión, en metro, en bici)
En el artículo Vamos respetándonos, el escritor menciona la importancia de andar por las calles o en algún lugar público. En resumen: si logras andar por la Ciudad, estás listo para CUALQUIER cosa.

JI: “Cuando cruzo una calle, tengo especial cuidado en respetar el derecho de paso que, según una ley no escrita, pero por todos aceptada en nuestra sociedad, tienen la multitud de prógnatas chimuelos que circulan a ochenta kilómetros por hora en cochecitos que están al borde de la descompostura. Llevan la siguiente frase en mente: ‘¡Ábranse bueyes, que lleva bala!’”.

4. Tener mucho ingenio para poder vivir como reyes (a pesar del salario)
La cosa no es ganar un dineral, sino aprender a hacer magia con lo poco o mucho que recibimos. Cada año esta prueba aumenta de nivel, se dice que muchas personas ya han perdido más de “tres vidas” en este reto.

Ibargüengoitia lo define así: “Una de nuestras características más notables y la que nos hace distinguirnos del resto del mundo conocido es que, a pesar del aumento desorbitado de la población, de lo bajo de los salarios de la mayoría de los mexicanos, de lo atrasado de la agricultura, de la aridez del terreno, de lo raquítico de la industria y de las inundaciones, nos arreglamos para vivir como reyes”.
5. Ser una especie de “mil usos” con mucho, mucho ingenio
Que si hay un bache, entonces uno pone un bote con una varilla. (No se arregla, sólo se coloca ese artefacto mexicano). Que si hay una gotera en el techo, una cubeta es la solución.

6. Ser hospitalario
“Creo que la culminación de la hospitalidad mexicana es la sustitución de la frase “mi casa”, por la de “la casa de usted”, escribió Ibargüengoitia.

7. Enteblar conversaciones en cualquier lugar
Esto es indispensable para hacer menos la espera en la fila de las tortillas, del banco, en la fila del Seguro Social, etc. El autor de Ley de Herodes lo dijo mejor:

“En las conversaciones, la gente habla de muchas cosas. En general se puede decir que habla de lo que le da la gana. Sin embargo, las conversaciones de cada grupo social o regional obedecen a ciertas reglas generales y tienen ciertos límites, de acuerdo con la ocasión, la inteligencia y la edad de los participantes”.

Fuente: Garuyo

Fotografía: prodigy.msn.com