Matías Alanís Álvarez es un claro ejemplo de que para una mente brillante y tenaz no hay obstáculos. Él nació con todo en contra: una encefalopatía atetoide (parálisis cerebral) le impide controlar sus movimientos, además de una elevada miopía que lo ha sumido en la oscuridad de la debilidad visual.

“No puedes permitirte estar discapacitado en espíritu a la vez que físicamente”, dijo Stephen Hawking, uno de los científicos más célebres de la historia y quien desafió a la adversidad sin tregua. Los impedimentos están en el cuerpo, no en la mente, y así Matías presentó su examen de admisión. Ingresó a la UNAM y en tiempo récord acreditó, desde su computadora ubicada en su hogar en Guadalajara, todas las materias de la licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública. Además, se gradúo con mención honorífica.

Su condición le dificulta el habla, la visión y el movimiento, pero su enorme inteligencia y tenacidad lo llevaron a acceder a la educación a distancia creada hace más de 10 años en la UNAM para que desaparezcan en el esfuerzo los impedimentos físicos, sociales, geográficos de quienes realmente desean hacer del estudio su forma de vida y su futuro para enfrentar al mundo.

La Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, la escuela de Matías, inició un programa de inclusión académica para estos alumnos especiales. Se compraron dos softwares que se instalaron en la computadora y en la silla de ruedas de Matías: el Jaws, que convierte la imagen a texto, y el Open book, que lee el texto y con una voz elegida permite que escuche el contenido.

De esa manera, y estudiando todos los días con la ayuda de su mamá, su guía permanente e incansable, escribió la tesis “Los mecanismos de preservación del sistema político mexicano”. Entonces, madre e hijo viajaron a su Facultad, Matías presentó la defensa oral de su examen profesional y en un acto emotivo y justo le fue otorgada la mención honorífica.

Fuente: Enfoque Noticias
Fotografía: enfoquenoticias.com