A 105 años de su nacimiento y 17 de su fallecimiento, María Félix sigue presente. Entre su legado están sus joyas, algunas, regalos de sus pretendientes, otras, diseñadas por ella, de éstas sobresale una que refleja el lujo extremo, la extravagancia y el gusto de La Doña por los reptiles.

La diva mexicana tenía un repertorio de orfebrería que narraba su vida amorosa: un collar de rubíes que le obsequió Agustín Lara, las serpientes victorianas cortesía de Harry Winston, hasta pulseras y collares que su pretendiente, Jorge Pasquel le obsequió. Pero existe una joya en forma de cocodrilos que se ha encargado de contarle al mundo el carácter fuerte y el extravagante que llevaba.

La historia de esta pieza comenzó con la creación de un collar de esmeraldas y diamantes que tenía el objetivo de ser una prueba de amor entre La Doña y el actor Jorge Negrete, quien falleció y dejó a la actriz, quien era su esposa, con la deuda de la joya, una pieza que en la década de los 50 estuvo valuada en 300 mil pesos, de los cuales, el entonces también ícono de la música mexicana, no pagó antes de morir.

Así fue que se desató un pleito con la firma que cobraba el collar y con la familia de Negrete que lo reclamaba. La actriz no lo regresó ni lo pagó, ya que, para ella, esté había sido un regaló que le había hecho su amado y a él le correspondía pagarlo.

Aunque, nunca se supo el destino que tuvo esa joya, se cree que María utilizó parte de las esmeraldas y diamantes para la realización de una nueva pieza de lujo, la de los cocodrilos.

Félix habría acudido en 1957 a Cartier’s Rue de la Paix, en Paris, con un cocodrilo bebé para que los artesanos replicaran la figura exacta.

El resultado, un collar compuesto por dos cocodrilos de 18K con más de mil diamantes y esmeraldas cada uno, el diseño puede lucirse por separado, como broches o como una gargantilla.

Han pasado más de cuarenta años, ahora, el collar se ha convertido en la inspiración para una colección de cuatro piezas: aretes, brazalete, anillo y un collar réplica del original con el diseño del cocodrilo, todo creado por el mismo escultor que realizó la primera obra. La joya original actualmente forma parte de las joyas históricas de la colección de Cartier.

Fuente: El Heraldo de México
Fotografía: heraldodemexico.com