Comer para satisfacer nuestras emociones, en lugar de nuestro estómago, es un hábito muy común del que pocas veces nos damos cuenta hasta que observamos que subimos de peso.

¿Estás pasando por esto? ¡No lo permitas! Para que aprendas cuáles son las diferencias entre hambre real y emocional, te compartimos las señales que representan a cada una. ¡Pon mucha atención!

1. ES HAMBRE SI…

No te concentras fácilmente y estás de mal humor

La glucosa es el combustible que hace que el cerebro funcione correctamente y, cuando no hemos comido lo suficiente, la ausencia de este nutriente provoca irritabilidad, problemas para concentrarnos y un razonamiento más lento.

Te sientes cansada y con sueño

Cuando el organismo no se alimenta de nada, toma las reservas de comida del sistema para llevar a cabo sus procesos y termina con toda tu energía.

Esto es un indicador de que es hambre real y, por ello, te recomendamos llevar en la bolsa alimentos que te mantengan activa hasta tu

próxima comida.

Escuchas que “ruge” tu estómago

Si una extraña sinfonía y sensación se está apoderando de tu abdomen, entonces estás hambrienta de verdad.

Este sonido se agudiza con los gases intestinales y la falta de comida en este aparato así que, ¡no te permitas pasar varias horas sin comer!

2. ES ANSIEDAD SI…

Llega de repente

Los antojos por ansiedad llegan rapidísimo y se estimulan con un aroma o un recuerdo, incluso cuando hace 5 minutos estabas satisfecha.

Lo peor es que, de pronto, quieres devorar desesperadamente toda la alacena y no eres consciente de las altas cantidades que puedes ingerir en sólo un instante.

Sientes culpabilidad

Probablemente ya estabas llena y comiste de más pero, aunque no lo creas, tu inconsciente sabe que lo hiciste por angustia y no por necesidad.

Aquí es cuando llegan los sentimientos de culpa, pensamientos de castigo y sensaciones de pesadez que, en conjunto bajan tu autoestima. ¡Ponle un alto!

Fuente: Glamour
Fotografía: prodigy.msn.com