«¿Quieres estos dólares o quieres balazos?», le preguntaron unos sujetos a Leonel Guillermoprieto cuando era policía federal hace más de diez años. «No tengo ningún balazo en el cuerpo; agarré los dólares», dice el hoy dirigente de la autodenominada «Policía Celestial», una organización de policías cristianos en México.

La Policía Celestial, que opera en un país laico pero de mayoría católica, está integrada por cerca de 5,200 policías federales y locales, además de militares, algunos de ellos en activo, y su principal objetivo es eliminar la corrupción entre uniformados oficiales.

Las policías mexicanas están bajo los reflectores ante la explosión de la violencia en el país, pues en muchos casos las propias autoridades están coludidas con los criminales.

Guillermoprieto, de 37 años y con un porte de gigante gracias a sus 1.94 metros de estatura, confía en alejar a los agentes de la corrupción principalmente a través de los «Operativos celestiales»: visita corporaciones en todo el país para contar su pasado y acercar a los policías a sus creencias.

Parte del testimonio que predica es la forma en la que acabó en prisión tras ser corrompido y dejar la policía federal.

Fuente: Expansión
Fotografía: prodigy.msn.com