La compañía tecnológica Easy ya compite en las calles de la Ciudad de México con Uber y Cabify en el segmento de autos particulares, pero mantiene su origen por el que se dio a conocer: los taxis concesionados, y su método para mantener la calidad y seguridad es más rápido que el que llevan a cabo las autoridades.

En la Ciudad de México hay más de 130,000 taxis que, por primera vez en varios años, serán llamados a un programa de reemplacamiento, para el que deberán tener sus documentos en regla, un proceso que concluirá hasta el 29 de diciembre de 2017, de acuerdo con la convocatoria de la Secretaría de Movilidad (Semovi).

Jaime Aparicio, director regional de Easy en México menciona dos elementos para autorregular el servicio de taxis: la plataforma tecnológica y la retroalimentación de los usuarios. La compañía originada en Brasil tiene un método que puede ser más eficaz y rápido que el burocrático.

“Lo primero que hacemos es aseguramos de que todos los documentos, tanto del auto, el dueño y el chofer estén en regla. Verificar su persona, tener los datos personales del conductor, que los autos estén en un estado óptimo para dar servicio. Realizamos pruebas psicométricas al conductor para saber que esté apto para dar el servicio”, dice el directivo en entrevista.

Un servicio que se autorregula
Al ser un servicio que se da en las calles, el transporte individual lleva un riesgo inherente, indica Jaime Aparicio. Pero la autorregulación que permite la plataforma ayuda a que los usuarios se sientan más seguros al pedir un taxi desde su dispositivo móvil.

“A través de la calificación colectiva de cada prestador de servicios, nos ayuda a mantener la base del servicio en un nivel óptimo. El mecanismo tradicional que tienen los gobiernos locales para mantener el nivel de servicio se basa en controles aleatorios, hay a veces muy pocos y es una revista anual.”

La compañía, que originalmente nació como Easy Taxi pero ahora sólo se hace llamar “Easy”, llegó a la Ciudad de México en 2013 y rápidamente se dio a conocer como una opción rápida y segura para obtener un taxi en la noche, algo que antes era una actividad con un alto riesgo de ser asaltado, o hasta secuestrado.

Después, la irrupción de Uber y Cabify en la capital del país fue bien recibida por los usuarios, cansados de la inseguridad y el mal servicio con el que se encontraban cada vez que abordaban un taxi. Estas tecnológicas encontraron en la capital del país a mucha gente dispuesta a pagar más por ser transportada en un auto particular.

Easy trabaja desde el año pasado con automóviles a través de la aplicación Easy Go, pero no deja de lado a los taxis concesionados y sigue apostando como una opción segura y accesible.

“Nuestra plataforma es inclusiva no sólo en el ámbito social y económico, sino que mandamos un mensaje de inclusión sobre el hecho de optimizar autos, que sean taxis y autos particulares de calidad”, dice Aparicio.

Easy tiene 32 millones de usuarios a nivel global y 1.2 millones de conductores usan la plataforma. La compañía se reserva los números respecto a la Ciudad de México, pero con más de 130,000 taxis en la urbe, tiene muchas oportunidades para ampliar su servicio.

Seguridad para pasajeros y conductores
Jaime Aparicio resalta que también trabajan en la seguridad de los conductores, en especial en los métodos de pago.

“Trabajamos muy de la mano de pasarelas de pago, de empresas de analytics y machine learning y proteger al conductor y su negocio del uso fraudulento de tarjetas de crédito. También protegemos a los usuarios para que no se haga mal uso de sus datos”, comenta.

También la compañía firmó recientemente una alianza estratégica con la española Cabify en América Latina, aunque las operaciones de cada una seguirán por separado.

“Compartimos la idea de transformar las ciudades en Latinoamérica, pero operamos de forma independiente.”

El sueño de Easy es que la gente se anime a dejar su auto en casa o, definitivamente, ya no comprar uno, dice Jaime Aparicio. Esta utopía en la Ciudad de México parece difícil de alcanzar, pero la posibilidad de que las personas se muevan a través de plataformas digitales, con todo y contingencias ambientales e inundaciones, es cada vez más frecuente.

“Los usuarios pueden identificar en estas plataformas una oportunidad para ellos. La movilidad es un derecho, independiente del estrato social al que pertenezcamos. El surgimiento de estas plataformas es una oportunidad para mejorarla.”

Y para hacerlo, Easy concentra esfuerzos en México, el segundo país más importante en su operación, para hacer que las personas lleguen a su destino, sea en un taxi concesionado o en un automóvil particular.

Fuente: Alto Nivel
Fotografía: altonivel.com.mx