La fuga de hidrocarburos de los ductos de Pemex derivadas del huachicoleo se ha convertido en una constante, situación que, en algunos casos, termina en incendios y explosiones que dejan muertos y daños materiales.

De acuerdo con el último reporte de la empresa, de 2012 al 21 de noviembre de 2018 se registraron tres mil 215 derrames de combustibles en el país. La mayoría fueron provocados por perforaciones y conexiones realizadas por huachicoleros para ordeñar el combustible, y que no sellaron correctamente por utilizar materiales inadecuados.

El documento señala que los estados más afectados son Veracruz, en donde de 2012 a noviembre del año pasado sumó mil 55 derrames, seguido de Tabasco, con un acumulado de mil 50; Tamaulipas, con 216; Campeche, con 145, y Chiapas con 121.

Aunque a esto se suman los accidentes que sufre la empresa durante la operación de los trabajos de perforación, extracción, transporte de hidrocarburos e incluso por la corrosión de la infraestructura.

Sin embargo, Pemex reporta que la mayoría de los incidentes son causados por perforaciones ilegales.

A esto se suma Puebla, con 112 derrames de combustibles; Guanajuato, con 67, e Hidalgo, con 41, entre otras, siendo estas las entidades donde también hay el mayor índice de tomas clandestinas.

El año pasado, la empresa aseguró que de 2006 a 2017, la reparación de los daños causados por los huachicoleros a la red de ductos representó un gasto de tres mil 24 millones 555.7 mil pesos.

Mencionó que la infraestructura que ha registrado mayor afectación por este tipo de ilícitos es la que corre por Veracruz, Oaxaca, Nuevo León, Tamaulipas, Puebla, Guanajuato, Aguascalientes y Jalisco, así como Tlaxcala, Hidalgo, Estado de México, Sinaloa, Sonora, Michoacán, Tabasco, Querétaro e incluso la Ciudad de México.

Entre el año 2000 y octubre de 2018 se registró un acumulado de 47 mil 226 perforaciones ilegales.

Los riesgos del Huachicol

La empresa ha asegurado en diversas ocasiones que el mayor riesgo es para las comunidades más cercanas, pues los hidrocarburos derramados son altamente inflamables, pues se trata de gasolinas, diésel e incluso crudo.

La explosión ocurrida el pasado 18 de enero en el ducto Tuxpan-Tula, a la altura del kilómetro 226, en el municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo, que hasta ayer sumó 85 muertos y 58 heridos, es considerado como el más grave causado por una toma clandestina.

La empresa ha registrado una serie de incendios en su red de ductos derivado del huachicoleo; sin embargo, el número de muertos no ha sido tan elevado como el accidente suscitado la semana pasada.

En 2010, una explosión en San Martín Texmelucan, Puebla, debido al derrame de hidrocarburo por una toma clandestina, dejó 29 personas muertas y más de 50 heridas.

En septiembre pasado una toma clandestina generó la fuga de gas LP, provocando la evacuación de siete colonias ubicadas al norte de la capital poblana, así como la suspensión de clases en al menos 78 escuelas.

Fuente: Excelsior
Fotografia: excelsior.com