La ofrenda de un lobo enterrado hace más de cinco siglos y adornado con algunas de las piezas de oro más finas de la cultura azteca jamás encontradas fue desenterrada en el corazón de la Ciudad de México.

La calidad y cantidad de los ornamentos es muy poco común e incluye 22 piezas completas, entre ellas pendientes, una argolla nasal y un pectoral en forma de disco, todos fabricados con delgadas láminas del metal dorado.

La colección, encontrada en una bóveda de piedra, fue descubierta en abril cerca de la bulliciosa plaza del Zócalo, detrás de la catedral católica de la época colonial.

«Estas son, sin lugar a dudas, las piezas más grandes y más refinadas descubiertas hasta ahora», dijo López, refiriéndose a las 205 ofrendas descubiertas en los más de 40 años de excavaciones en el lugar.

El lobo representaba a Huitzilopochtli, dios del sol y la guerra y era considerado una guía para que los guerreros caídos cruzaran por el peligroso río del inframundo.

Fuente: El Universal
Fotografía: prodigy.msn.com