Al analizar los datos del telescopio espacial Hubble, un grupo de astrónomos ha encontrado rastros de vapor de agua en un planeta K2-18 b, que se encuentra en la zona habitada de su estrella y puede tener una superficie rocosa.

El planeta K2-18 b, descubierto en 2015, está a unos 110 años luz de la Tierra en la constelación de Leo. Es ocho veces más grande que la Tierra y se encuentra en la zona habitable de su estrella madre, dentro del rango de distancias que podría soportar la existencia de agua líquida en la superficie.

El análisis de los datos recogidos por el Hubble y su comparación con diferentes modelos atmosféricos permitió a los científicos descubrir moléculas de vapor de agua y algo de hidrógeno y helio con alto significado estadístico en la atmósfera del K2-18b. Los astrónomos no descartan que la atmósfera también pueda contener metano, nitrógeno y amoniaco, aunque aún no han sido detectados.

«Este es el único planeta en este momento con la temperatura correcta [para la vida similar a la Tierra] y agua fuera del sistema solar», dijo Angelos Tsiaras, líder del equipo de investigación.

​Sin embargo, los astrónomos enfatizaron que el K2-18 b está lejos de ser un gemelo de la Tierra. La estrella madre de este planeta, una enana roja, es mucho más pequeña y fría que el Sol. Es por eso que las zonas habitables se encuentran mucho más cerca y que el K2-18 b completa una órbita cada 33 días terrestres. El planeta está expuesto a poderosos flujos de radiación de su estrella, lo que reduce en gran medida las posibilidades de que esté habitado.

«Definitivamente no es una segunda Tierra», reconoció Tsiaras.Al mismo tiempo, el científico admitió que «este es el planeta que satisface más requisitos de habitabilidad que cualquier otro que conozcamos ahora mismo» y «nos acerca a la respuesta a la pregunta fundamental: ¿es la Tierra única?».

No obstante, el descubrimiento de vapor de agua convierte a este planeta en uno de los principales objetivos del futuro telescopio espacial infrarrojo James Webb, que estudiará en detalle la composición de su atmósfera, y del futuro observatorio espacial ARIEL, que debería salir al espacio en 2028, señalan los astrónomos.

«La singularidad de nuestro trabajo es que estamos entrando en una nueva era de exploración de las atmósferas de planetas similares a la Tierra», afirmó Sergéi Yúrchenko, uno de los autores de la investigación.

Fuente: mundo.sputniknews.com
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