En las personas mayores, la práctica del ejercicio reduce el riesgo de generar enfermedades crónicas.

Para tener una vida plena es necesario adquirir buenos hábitos que mejoren nuestra salud, como el hacer ejercicio o tener una dieta equilibrada, sin importar nuestra edad.

En las personas mayores, la práctica del ejercicio reduce el riesgo de generar enfermedades crónicas como la diabetes o patologías cardíacas, ya que manteniendo al organismo activo, se mejora la densidad mineral ósea y se evita el deterioro cognitivo que trae consigo la demencia.

Desde Madrid, el director de las unidades de Cirugía Ecoguiada y Recambios Protésicos del Hospital Beata María Ana, Manuel Villanueva, ha dicho que el ejercicio puede contribuir a una vejez sana, donde no solo la salud, sino el estado de ánimo sean mejores, tal como lo han demostrado diversos estudios. 

La edad no es una enfermedad, aunque aumente la prevalencia o el riesgo de padecer ciertas enfermedades. Porque de otras, como la imprudencia, ya nos hemos librado.”

El ejercicio es una herramienta eficaz y necesaria para el cuerpo humano, ya que entre sus beneficios está la producción de endorfinas -como los analgésicos naturales- y de neurotransmisores, como la serotonina, la dopamina y la norepinefrina, que producen un estado de felicidad.

Además, el deporte ayuda al crecimiento del tejido nervioso y evita que se deteriore la fuerza muscular.

Ejercitarse regularmente tiene un impacto positivo en la calidad de vida y en los hábitos de sueño, añadiendo que provoca una mayor resistencia a la fatiga, aumenta la agilidad física y cognitiva, y mantiene en estado sano los músculos y articulaciones, incrementando la longevidad.

El problema, si no se tiene hábito, es por dónde empezar sin que exista temor a las caídas o las lesiones. Por supuesto, es importante una valoración física o chequeo médico que evalúe su resistencia cardiorrespiratoria, la fuerza, flexibilidad y coordinación y los posibles antecedentes de enfermedades de corazón, circulatorias o de pulmón, y operaciones previas o enfermedades crónicas que puedan contraindicar ciertos ejercicios o el uso de medicamentos.

Dijo el especialista.

A nivel mental, el deporte reduce los estados de ansiedad y depresión, por lo que brinda la seguridad necesaria para un buena interacción social y una autonomía personal.

Mantenerse en forma antes de los 40 o 50, e incluso después, es una gran garantía para tener una vejez digna, ya que el cuerpo entrará en años de forma natural sin desarrollar malestares que lo consuman en un mayor tiempo que el esperado.

Fuente: noticieros.televisa.com
Fotografía: pixabay.com/es/