NATIONAL ASTRONOMICAL OBSERVATORY OF JAPAN

Un nuevo proyecto de imágenes espaciales tomadas por el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), logró visualizar mejor una galaxia monstruosa formada en los primeros millones de años luego del Big Bang. El nombre de galaxia monstruo se utiliza debido al tamaño que posee y la cantidad de estrellas que es capaz de generar. Debido también a esto mismo su existencia misma desafía todas las teorías, porque se cree que deberían colapsar rápidamente, pero todavía no se ha observado su final.

La galaxia recibe el nombreCOSMOS-AzTEC-1 y se encuentra a 12,4 millones de años luz de distancia, lo que hace muy difícil su estudio. Todo lo que aprendemos sobre ella ya sucedió hace mucho tiempo. Esta es una galaxia que contiene un disco, pero no se parece a la Vía Láctea, por ejemplo, con un disco del cual se desprenden «brazos». En el caso de AzTEC-1 tiene tres núcleos, los cuales también se describen como un núcleo grande y dos adicionales que están a muchos años luz de distancia entre sí.

Una galaxia sumamente inestable

galaxia monstruo foto
ALMA (ESO/NAOJ/NRAO), TADAKI ET AL.

A diferencia de las galaxias modernas, esta galaxia monstruo tan antigua es inestable. Generalmente se llegaría a un equilibrio entre presión y gravedad motivando la formación constante de estrellas. Pero en este caso la presión es más débil que la gravedad, haciendo que la formación de estrellas sea inestable y la galaxia se convierta en un monstruo. Por eso es que a los científicos le parece tan extraño que una galaxia así pueda llegar siquiera a existir.

Se cree que este tipo de galaxias son ancestros de lo que son hoy las galaxias elípticas. Los científicos explican la inestabilidad del gas debido a las colisiones de galaxias. Esto implica que estudiar la unión de galaxias podría ser un comienzo para aprender más de este tipo de galaxias monstruo. Hace aproximadamente una década que se conoce de su existencia, así que es lógico que no se sepa tanto al respecto.

Fuente: vix.com/
Por:
KATIA SILVEIRA