Si el cansancio físico permanece, a pesar de haber tomado un fin de semana para relajarte o recuperar energía, es probable que tu problema sea algo más que una simple fatiga. Conoce qué es el agotamiento emocional, causas y tratamiento.

Agotamiento emocional, causas y tratamiento

Quienes han investigado el tema aseguran que se esta condición no surge de un día para otro, por el contrario, se genera lentamente hasta que llega un punto en el que el cuerpo dice “¡Alto!”

Quien lo sufre, suele entregarse totalmente en todas sus actividades.

El agotamiento emocional sumerge al organismo en una parálisis emocional, por lo que la persona confiesa que no aguanta más el cansancio físico y mental. Al mismo tiempo, aparece la sensación de pesadez y el reconocimiento de que no es posible seguir adelante.

Factores de riesgo

Como muchos problemas de salud, el agotamiento emocional es resultado de un desequilibrio entre lo que la persona da y aquello que recibe, es decir, se entrega al cien por ciento en el trabajo o su relación de pareja, y su “recompensa” le parece insuficiente.

Es frecuente que quien sufre la también llamada fatiga emocional, carezca de tiempo para sí mism@; además, no recibe reconocimiento por su esfuerzo (ya sea en la oficina, en casa o vínculo sentimental) ni por su permanente disposición.

En consecuencia, aparecen síntomas de agotamiento emocional como:

Cansancio físico permanente.
Insomnio.
Irritabilidad.
Falta de motivación.
Distanciamiento afectivo.
Falta de concentración.
De acuerdo con estudio desarrollado por Russell Cropan, de la Universidad de Emory, la fatiga emocional suele darse en ciertos escenarios, por ejemplo, en trabajos donde hay elevado riesgo de despido, en hogares cuyos miembros están saturados de problemas y demandan atención o bien, en parejas conflictivas.

¿Cómo es el tratamiento para agotamiento emocional?

Las alternativas para superar el agotamiento emocional son distintas, pero la principal es, lógicamente, el descanso. Sin embargo, no se trata simplemente de relajarse un rato, lo importante es tomar varios días para dedicarlos a recuperar energías y motivos para seguir adelante con alegría.

Otra solución posible es buscar una actitud frente a las obligaciones, es decir, encontrar “tratamiento” a diario, por ejemplo, destinar cierto tiempo a realizar actividades que resulten gratificantes durante la semana, sin esperar un periodo vacacional que posiblemente tarde mucho en llegar.

Fuente: Excelsior
Fotografía: excelsior.com