Considerado una bebida espirituosa, proveniente de las diferentes variaciones del maguey, el mezcal se ha ido posicionando entre los licores favoritos para los que se han aventurado a nuevas experiencias.

Esto es lo que debes saber para empezar:

Acompáñalo con sal de gusano, chapulines o naranjas, no es obligatorio pero será una buena combinación.

Los sabores y aromas naturales del agave deberían ser cítricos con notas herbales, raíz, tierra y el ahumado de la cocción por el que pase éste.

Tiene tres tipos de aroma, dependerá del tiempo que lo retengas en la boca para percibir cada uno de éstos.

La denominación de los mezcales proviene de su origen, y son 20 variaciones, pero las más famosas son: Tobalá, Arroqueño, Papalometl, Cuish, Ceniza, Coyote, Jabalín, Tobasiche y Espadín. El más común, es el último.

El proceso de destilación de este mosto fermentado es lo que determinará el grado de alcohol, en el cual también influirá la variedad, la zona donde crece y el tipo de agave.

No lo debes agitar, pues externas el sabor del alcohol en vez de sus sabores naturales. Así mismo, debes servirlo despacio para no alterar el sabor de etanol; de preferencia degústalo en un vaso clásico de veladora transparente o en un jarrito.

“Para todo mal, mezcal; para todo bien, también; y si no hay otro remedio, litro y medio”.

Fuente: R.S.V.P.
Fotografía: prodigy.msn.com