Para ser artista hay que tener el coraje de experimentar, aun cuando eso signifique arriesgarse al rechazo que suelen generar las nuevas ideas en el circuito institucional del arte. Uno de los ejemplos más conocidos en la historia acerca de este choque de opiniones entre artistas es el conflicto que dio origen a las vanguardias del siglo XX, tras rebelarse contra la rígida estructura del Salón de París, que nació en 1725 por iniciativa de la Real Academia de Pintura y Escultura Francesa en el Salón Carré del Louvre.

Durante por lo menos 200 años, para tener éxito era esencial exponer en el Palacio del Louvre, para ser conocido y sobre todo vendido entre los coleccionistas y mecenas. Estas exposiciones poco a poco se hicieron públicas y comenzaron a celebrarse anualmente. La afluencia aumentaba año con año, y con el afán de que la muestra creciera, los salones se tapizaban con cuadros de piso a techo y se ordenaban por orden alfabético, además se hacía un catálogo impreso y, al ser una muestra tan diversa comenzó a llamar la atención de los medios, causando expectativa entre los periodistas que la visitaban en busca de artistas que se destacaban del resto, lo que dio origen a la crítica de arte.
El conflicto inició cuando el Salón de París empezó a restringir la admisión a través de un jurado, acusado de conservador y academicista, patrocinado por el gobierno y que difícilmente admitía contenidos críticos que se alejaran de la tradición clásica pictórica. Así nació el “Salón de los Rechazados”, donde se encontraban las obras que no se admitían en el Salón de París por sus estilos y propuestas arriesgadas. En esta muestra obtuvieron la libertad para generar rupturas con las líneas y estéticas que dominaban los museos e instituciones.

Este fue el caso de los impresionistas, por ejemplo, cuyas primeras críticas negativas irónicamente generaron mayor interés por entender cuál era la realidad o la nueva perspectiva que estos “rechazados” querían presentar. Artistas como Renoir, Manet y Rodin organizaron sus propios salones y exposiciones como gestos independientes para albergar a la gran cantidad de pintores que necesitaban espacios de exposición; sobre todo explorar nuevos discursos impulsados por los movimientos que rompieron con la idea clásica del arte.
Los salones del arte se convirtieron en aquellos espacios donde pueden convivir conceptos, técnicas y formatos diversos; como heredero de esta tradición, nace Salón ACME, una alternativa curatorial que abre sus puertas a las propuestas de artistas emergentes y consolidados sin hacer una diferencia, aunque su principal interés es darle un espacio de exposición a los artistas que aún no son representados por ninguna galería. Estos talentos independientes se encuentran mediante una convocatoria abierta que se difunde anualmente en redes sociales y distintos medios de comunicación con la intención de democratizar los espacios expositivos.


Su principal fortaleza reside en el consejo curatorial del salón, formado por artistas, curadores, galeristas y académicos que colaboran en la revisión y selección de las propuestas. Además se suman como expositores proyectos invitados, galerías que junto con la feria comparten la misión de impulsar el arte emergente, y con su participación encuentran la oportunidad de apoyar nuevos artistas y mostrar propuestas más experimentales que en una feria de arte, porque está pensado como un espacio de difusión cultural, no con la finalidad única de generar relaciones de mercado.

Es un ejemplo de éxito al impulsar la carrera de los talentos que han participado en ediciones anteriores y permanecen como parte del salón exponiendo en la Bodega ACME, una sección dedicada a mostrar las obras de estos artistas para dar continuidad a su proceso de trabajo y mostrar lo que están produciendo actualmente y cómo han evolucionado a raíz de haber sido presentados y descubiertos por ACME. La identidad de esta área remite visualmente a los antiguos salones donde convivían sin distinción obras de diferentes tamaños y materiales.

Salón ACME es una gran opción para descubrir nuevos talentos por ser un espacio donde la multidisciplina y la diversidad enriquecen al circuito artístico, porque los artistas que exponen sus obras son seleccionados por su trayectoria artística y la riqueza visual y conceptual de su propuesta; no por su valor económico ni por el renombre de la galería que los representa.
En su sexta edición, Salón ACME mantiene el compromiso de impulsar la labor artística nacional y generar el ambiente propicio para que se propicie un diálogo entre artistas, curadores y el público.

Visítala del 8 al 11 de febrero en General Prim 30 y 32, Colonia Juárez.

Jueves, viernes y sábado de 13:00 a 22:00 hrs. y domingo de 12 a 19:00 hrs.

Entrada libre.

Más información en: salonacme.com

fuente: culturacolectiva.com
Fotografías: culturacolectiva.com