En septiembre de 2012, Felipe Calderón se reunió con Enrique Peña Nieto en Los Pinos y le entregó un diagnóstico de la seguridad del país titulado “Panorama Nacional”. Tanto el documento como lo que se dijeron esa vez se encuentra reservado hasta 2024. Este es uno de los 12 millones 416 mil 154 asuntos que el Gobierno federal mantiene clasificados, el número mayor que se ha registrado desde la fundación del INAI (antes IFAI) en 2002.

13 de septiembre de 2012. Felipe Calderón Hinojosa está por dejar la casa oficial de Los Pinos en la Avenida Constituyentes de la Ciudad de México y marcharse a Harvard, en Estados Unidos. Antes de sacar sus maletas, debe atender a un invitado especial: Enrique Peña Nieto, el candidato postulado por el Partido Revolucionario Institucional a quien la autoridad electoral le acaba de otorgar el acta como Mandatario Electo. En pocas horas, estará ahí el hombre que lo sustituirá en ese domicilio sin número de Constituyentes, entre fuentes, jardines y lagos.

Los ecos de la guerra no cesan. Para estos días, la Procuraduría General de la República admite que hay 121 mil muertos acumulados en los últimos seis años. En la Haya hay un expediente que señala crímenes de lesa humanidad en contra de Felipe Calderón y que se agranda con los días: empezó con 700 fojas y ahora tiene poco más de siete mil. Pero ese es un asunto sobre el que Calderón Hinojosa ya no habla. Está claro que en la política en contra del crimen organizado resulta imposible retroceder. Quien está por vivir los últimos días de Gobierno es un hombre que escuchó muchas veces: “La batalla se está perdiendo”, pero que no quiso o no pudo detenerse.

Ahora que el priista Enrique Peña Nieto está por cruzar el umbral de la casa Miguel Alemán de Los Pinos hay miles de mexicanos que ya no están. Se esfumaron de sus hogares, los centros de trabajo, las calles. Son los desaparecidos de México los que en el futuro no ameritarán ni siquiera un censo preciso ni una comisión con oficinas propias para gestionar su búsqueda.

Presidente electo y Presidente en funciones se reúnen en un salón de Los Pinos. Los dos sonríen para una foto oficial. Hay una orden del día. Calderón le entrega un documento a Peña Nieto titulado “Panorama Nacional” que contiene un diagnóstico sobre la seguridad del país.

¿Qué contiene esa carpeta?

Eso no se sabrá hasta 2024.

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En realidad, Calderón y Peña Nieto se reunieron siete veces antes de la entrega de la banda presidencial. La primera cita fue en julio, cuando las elecciones no habían sido calificadas por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Una vez triunfador, Peña Nieto acudió a Los Pinos para anunciar el arranque de la transición. Fue el 13 de septiembre, en un segundo encuentro, cuando Felipe Calderón le entregó a Peña Nieto el diagnóstico sobre la seguridad en el país. Luego, el 4 de octubre, Calderón le hizo llegar cuatro anexos sobre la violencia que cruzaba a México.

En esos días, el equipo de transición de Enrique Peña Nieto tomó una decisión que a la postre sería inquebrantable: la palabra “guerra” quedaría erradicada de todos los discursos del Primer Mandatario y durante el Gobierno se hablaría poco de seguridad. Una fuente de ese grupo confirmó a #DatosCerrados que la intención era romper con el precedente marcado por Felipe Calderón quien en aprobación del cumplimiento de sus deberes cayó de 7.5 en 2009, a cinco al final del sexenio.

Felipe Calderón, como Jefe del Ejecutivo, fue el gran vocero de las batallas relacionadas con el crimen organizado. Nadie más en su gabinete informó sobre los supuestos avances del gobierno en la derrota del crimen. Él estaba en el centro. Y él mismo, en 2013, en un foro de la Escuela de Salud Pública de Harvard, dijo que si su política de seguridad se interpretó como una “guerra” y no como “una estrategia en contra de las drogas”, fue debido a una falla comunicacional.

Así que Peña Nieto no aspiraba a cometer el mismo error. Y desde entonces, ha cumplido con creces, por lo menos en la palabra. “Guerra” es un término que en los más de tres años de Gobierno no ha pronunciado ni por asomo.

En los hechos, la guerra siguió campante, como si nada. Los homicidios y sus formas funestas han superado ya los años de Calderón. El Secretariado Ejecutivo reportó 20 mil cinco homicidios dolosos del 1 de diciembre de 2006 al 30 de noviembre de 2009. Del 1 de diciembre de 2012 al 30 de noviembre de 2015, el mismo reporte dio 54 mil 454 asesinatos. Es decir, una diferencia de 34 mil 449.

Por ahora, no hay acceso a lo que aquella tarde de septiembre, Calderón le dijo a Peña Nieto sobre la violencia en el país. Para clasificar esa información la Secretaría Técnica del Consejo de Seguridad Nacional se apegó al artículo 51 de la Ley de Seguridad Nacional y 14, fracción I, de la Ley de Transparencia. Y bajo el argumento del resguardo de la Seguridad Nacional, no será hasta 2024 cuando ese documento pueda leerse.

Fuente: sinembargo.mx
Fotografía: sinembargo.mx