El cine invita al romance: ahí está lo oscuro de una sala en la adolescencia; ahí está el engañoso Netflix and chill de nuestros días; ahí quedará siempre Humphrey Bogart recordándonos París. Y el cine de ciencia ficción no ha sido ajeno a los grandes romances.

Así que, para despertarles la pasión más ñoña, les platicamos aquí sobre algunas de nuestras historias de amor favoritas en este género de monstruos, robots y máquinas del tiempo. Ya ustedes dirán qué les atusa más el boiler, pero seguramente encontrarán aquí algo para pasar una velada romántica.

1. Groundhog Day (1993)
Por: Edgar Olivares (@robotdice)

Por el hechizo de un ente de la naturaleza un hombre se ve condenado a vivir el mismo día una y otra vez, hasta que logre superar las barreras de su propio ego y reexamina el rumbo de su vida. ¿Con esa básica premisa podríamos decir que Groundhog Day (Hechizo en el Tiempo, en México) es una película de amor? Sí, y no de un amor cualquiera. Es una interpretación de las relaciones modernas en su máxima expresión.

Phil Connors (Bill Murray) es un arrogante meteorólogo de la televisión que vive encumbrado en las torres de un castillo que ha formado su ego; por eso no sabe cómo amar. El clima es la representación de su alma fría, que impide el paso de la calidez humana. Y el hecho de vivir una y otra vez el mismo día lo lleva por todas las escalas de los sentimientos humanos.

Por supuesto que al final la mujer a la que ama –y que lo desprecia– se enamora de él, pero la historia no es sobre ese tipo de amor. Groundhog Day habla del amor a la humanidad –y a sí mismo como parte de un todo– como máximo objetivo de la vida, algo que sólo se puede alcanzar si se vence al hedonismo y a la muerte. Ama hoy, a ti, a todos, porque no hay mañana. Sólo existe el ahora.

2. Ex Machina (2014)
Por: José Pulido (@RigoMortiz)

La fascinación, el objeto de deseo y el deseo de sí mismo, envuelven esta película que, si bien en un principio no se trata propiamente de una historia de amor, poco a poco empieza a transformarse en eso. Caleb (Domhnall Gleeson) ve en Ava (Alicia Vikander) la culminación de una pasión que ha inquietado desde siempre la mente de la humanidad: la creación de un robot con sentimientos. Y Caleb establece una relación erótica con Ava.

Sin embargo, para tristeza del joven científico, Ava está enamorada de la “libertad” y maravillada por la promesa de un mundo fuera del lugar en el que vive. Ava es egoísta, y Caleb encarna la herramienta perfecta, para alcanzar lo que más anhela. ¿Pero es esa imperfección de Caleb, esa posibilidad de sentir con ingenuidad, necesariamente mala?

3. Bride of Frankenstein (1935)
Por: José Luis Leguízamo (@leguizamou)

El cine nos ha enseñado que las segundas partes nunca son buenas, pero en el caso de Bride of Frankenstein (La novia de Frankenstein) la secuela no sólo demostró que estaba estar a la altura de la película original, sino que incluso era mejor.

La obra maestra de James Whale es una película que habla sobre la búsqueda de empatía en un mundo violento y solitario. Pero no se confundan con el nombre, esta no es una historia sobre la inalcanzable búsqueda del amor, es acerca de esa sublime tragedia que es haberlo encontrarlo para luego perderlo.

4. Her (2013)
Por: Nicolás Ruiz (@Pez_out)

Esta película de Spike Jonze es una joya reflexiva que retrata el amor imposible como otro cuento de hadas. La idea gira en torno a la imposibilidad del amor físico y la insuficiencia del amor abstracto, platónico, ideal. Con una de las escenas de sexo menos explícitas y más maravillosas del cine de ciencia ficción, Jonze creó una relación tan íntima como distante. Y los límites de nuestra monogamia se prueban, también, con los límites de nuestra conciencia.

Fuente:codigoespaguetti.com
Fotografías: codigoespaguetti.com