Una mujer abraza a Beakman sobre el escenario principal de Talent Land 2018. Con la voz entrecortada le dice, frente a miles de personas, que es maestra de ciencias… y que lo es gracias a él. Beakman quiere hacer una broma al respecto, pero a Paul Zaloom, el hombre que ha interpretado al personaje desde 1992, se le quiebra la voz en el escenario y no puede evitarlo.

“La gente siempre me dice que es científica gracias a mí. Seguramente deben creer que ya estoy cansado, pero créanme, ¡nunca, nunca me cansaré de escuchar que son científicos hoy por Beakman! ¡Bada Bing!, ¡bada bang!”, son sus últimas palabras antes de despedir su show y el público estalla.


Beakman durante su show en Talent Land. (Foto: Fernando Fuentes/Código Espagueti)
Para las comunidades cercanas a la ciencia y la tecnología en Latinoamérica, Beakman es un héroe. Con su programa El Mundo de Beakman, Paul Zaloom le enseñó a millones de niños y jóvenes que la cocina era el mejor laboratorio para hacer experimentos.

“Se trataba sobre las emociones. Lo que hacía Beakman era tener una conexión emocional con los niños. Estaba muy cerca de la cámara, nunca se alejaba más allá de esto –explica Paul Zaloom sobre los 30 centímetros que lo separaban a él de las dos cámaras con lentes angulares con los que hacia el show– y mis ojos veían directamente a los ojos de los niños. Los niños no ven la diferencia entre el hombre de la TV y el que vive al lado de su casa. Es la misma cosa para ellos.”

“Creo que esa conexión emocional realmente fue algo poderoso. Porque la gente llora, son apasionados –cuando ven el show en vivo– y no creo que sea porque hicimos la ciencia divertida, es porque tocamos sus sentimientos y creo que eso es una lección para nosotros, los que hacemos televisión educativa. Debemos generar una conexión emocional con los niños”, afirma el actor caracterizado como el científico loco de bata verde que suele moverse como un boxeador antes de tirar el primer golpe.

“La clave es poder comunicar a los niños lo que te apasiona por lo que estás haciendo. Los mejores maestros lo son porque logran esto. Soy un hombre con una pasión: hacer que la gente ría. Entretenerla y educarla”, dijo Paul Zaloom.


Conferencia de prensa de Paul Zaloom en Talent Land 2018. (Foto: Fernando Fuentes/Código Espagueti)
Zaloom es un tipo serio, es el contraste perfecto para su personaje y también le sirve de gatillo a la hora de hacer una broma. Nadie espera que alguien que está explicando cómo funciona un vórtex tenga tiempo para decir unos cuantos chistes sobre tu persona, hacer reír al público y luego seguir con el experimento. Ese tipo de humor pudieron ser en parte la clave del triunfo de Beakman en Latinoamerica, pero por desgracia de esto se dieron cuenta muy tarde.

“Nos dimos cuenta de que el show era popular en Latinoamérica 20 años después de haberlo empezado. Yo no sabía, nadie sabía. Cuando vine a la UNAM a presentarme pase de tener un solo show para 600 personas, después me dijeron que no, que sería para 800 en un teatro más grande, y terminó siendo al aire libre para 15 mil personas. De haberlo sabido antes hubiéramos cerrado más contenido para la población de Latinoamérica”, afirma.

El no saber, la incertidumbre: eso fue lo que le costó la vida al show y lo que segundo a segundo carcome al espíritu de los jóvenes que no encuentran un lugar en este mundo. Durante su conferencia de prensa se le preguntó a Paul Zaloom sobre qué recomendaciones podría hacerles a los jóvenes que no saben qué estudiar o a qué dedicarse.

“Es una pregunta difícil. ¿Cómo encontrar lo que quiero ser? A los jóvenes que están en las universidades que no saben cuáles son realmente sus intereses, lo que deberían ser ‘de grandes’, que no saben qué carrera elegir lo que les digo es esto: No se preocupen por eso. Preocuparse no les va a ayudar. Sigue tus intereses, las cosas van a venir hacia ti y con el tiempo te vas a dar cuenta de lo que realmente te interesa”, respondió.

Paul explica que fue a una “universidad hippie” y que en su primer año no hizo nada porque “no sabía lo que quería”, hasta que encontró a un residente que era un titiritero avant-garde. “Me uní a él y aprendí de él y eso fue lo que hice en la universidad. Así que paso por accidente, estas cosas pasan”.


Beakman subió al escenario a varias personas del público durante su show. (Foto: Fernando Fuentes/Código Espagueti)
Suena sencillo para algunos, pero para otros parece imposible “no preocuparse”. Considerando la situación Beakman aclara que la clave es no darse por vencido por el entorno en el que vivimos. “Siempre debes tener la iniciativa de hacer las cosas por ti solo, sin que dependa de “afuera” que se realice lo que siempre has querido”.

La vida es dura a menos que hagas las cosas que amas con cariño. Qué gran lección Beakman, qué gran lección.