Durante los 15 días que estuvo perdido en las Lomas de Chapultepec, el mono capuchino se alimentó de galletas, pan, fruta, entre otros comestibles que de buena fe le proporcionaron los vecinos.

Sin embargo, esta especie no puede procesar tanta azúcar, debido a que requieren de un alimento especial balanceado. En su hábitat natural sus madres les enseñan a alimentarse y en un criadero, quienes los tienen bajo su cuidado.

Así lo señaló la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM) al detallar que debido a esa mala alimentación estará en cuarentena, con una dieta nutritiva y en permanente observación para descartar que haya contraído enfermedades infecciosas como virus, parásitos y bacterias.

Fuente: enfoquenoticias.com
Fotografía: enfoquenoticias.com