Por: Manuel Díaz
@diaz_manuel

Al llegar a un tercio del desarrollo de las campañas político-electorales para la presidencia de la República ya se empieza a configurar una contienda mucho más reñida entre los tres principales aspirantes, Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya y José Antonio Meade y las tendencias del electorado comienzan a cambiar de manera significativa en favor del candidato de la coalición Todos por México.

En el actual escenario, Meade finalmente controla y estabiliza su barco, mientras que a sus competidores les sucede exactamente lo contrario, lo que de alguna manera los empieza a poner a la deriva.

Cuando se habla del PRI, de su corrupción, de las trampas de sus miembros, de su ineficiencia en el combate a la corrupción, a la inseguridad, de la falta de justicia y de su impunidad, México ya se dio cuenta de que se habla de MOREPRIANRD, y que, llegado el momento, la opción será elegir al mejor y más preparado candidato, no al inexperto solo porque “habla bonito”, ni a quien, al final de cuentas, se alió con quienes siempre combatió.

Razones por las que Meade ganará:

1. El discurso antisistema ya se les agotó. En temas recurrentes y muy sensibles para todos como la corrupción, tanto AMLO como Anaya han caído en el discurso repetitivo y en los lugares comunes de siempre que ya no aportan ni abonan nada, ni como propuesta ni para convencer a nadie realmente, toda vez que sus dichos distan mucho de los hechos.

2. Se empieza a desmoronar la idea de que AMLO o Anaya promueven un cambio, sobre todo cuando en las filas de estos dos candidatos aparecen personajes muy identificados por los electores, como lo son en el caso de AMLO, Napoleón Gómez Urrutia, “Napito”, Manuel Bartlett, Ricardo Monreal, Alfonso Durazo, los familiares de la Profesora Gordillo; o en el caso de Ricardo Anaya, personajes como Diego Fernández de Cevallos, Santiago Creel, Jorge G. Castañeda o Dante Delgado, es decir, casi medio gabinete del ex presidente Vicente Fox. Al final, el mensaje que trasmiten sobre su propuesta es que viene siendo lo mismo que han cuestionado y que no sólo no representa un cambio, sino que se convierte en una regresión a un pasado de muy triste recuerdo.

3. Margarita, algunos gobernadores y un importante dirigente de Izquierda declinarán a favor de José Antonio Mead. Las declinaciones y apoyos vendrán por simple empatía o conveniencia.

4 La maquinaria y las traiciones. Aunque en algo ha cambiado y cada vez está más monitoreado, el uso del Estado y de la maquinaria gubernamental aún camina, hoy los tres principales candidatos tienen listo su ejército de mapaches compradores de promotores y medios, pero, la presión del PRI para manipularlos aún no es superada por los otros dos, adicionalmente, los nuevos aliados de Andrés y Anaya son los personajes más comprables y traidores e incluso los más sucios y que pueden ser presionados judicialmente.

5. Contradicciones y vacilaciones en la presentación de sus propuestas. En el caso de AMLO son notorias las contradicciones en temas como el del Aeropuerto, un día dice que no va, otro que lo revisará, otro que sí pero que se concesione a la iniciativa privada. En educación, un día dice que va a echar para atrás la reforma, luego que respetará temas como la evaluación a los maestros o en materia de seguridad, tema sobre el que ni siquiera tiene una propuesta y su argumento de amnistía ha generado gran confusión e incluso, fue el motivo por el que el poeta Sicilia no se sumara su proyecto. Se dice juarista, pero está vinculado a un partido confesional como el PES y ha recurrido constantemente al Papa al intentar fundamentar políticas públicas. En el caso de Anaya, tampoco hay mucha diferencia, sobre todo con temas como la pensión universal directa o las contradicciones que implica la propia alianza que lo postula, porque no ha sabido responder cómo conciliar que el PRD esté en contra de la reforma energética, mientras el PAN está a favor, o con la fiscal donde el PRD está de acuerdo y el PAN en contra.

6 Al fulgor de la campaña, empiezan a diferenciarse los candidatos de manera personal.

AMLO afirma y con mucha razón, que el perfil del candidato tiene que hablar por sí mismo y que debe ostentar la honestidad como modelo de vida y forma de gobierno.

De acuerdo con lo anterior, sin lugar a duda, el único que realmente cumple con esa premisa es el candidato de la alianza Todos por México, José Antonio Meade, quien es el más preparado y con una carrera sin tacha. AMLO carga con hechos que no ha podido aclarar, como el no comprobar sus ingresos en más de 12 años y de tener a sus hijos en la nómina de MORENA o, simplemente, de pretender hacerse pasar por alguien que solo tiene el traje que lleva puesto y ni siquiera haber concluido los trámites legales de sus propios departamentos. Otro elemento importante, es su falta de conocimiento en muchos temas que pretende justificar, como lo hizo en Tercer Grado, al responder que no hablará de cifras o de cuestiones técnicas, porque “la gente” tiene que entender, o cuando ante preguntas complicadas, ya sea para fijar una posición o para respaldar una propuesta, simplemente se “zafa” y recurre a victimizarse y a los lugares comunes como el tan conocido como desgastado discurso de la “Mafia del Poder”.

En el caso de Ricardo Anaya se le ve inteligente y con gran facilidad de oratoria, sin embargo, carece de elementos para confrontar ideas y propuestas, debido seguramente, a su escasa experiencia en la administración pública y en asuntos de política de Estado. Pero al candidato Anaya también le pesa y mucho, el no haber justificado plenamente su responsabilidad en los hechos que se le imputan relacionados con lavado de dinero y de que su socio y amigo se encuentre en proceso penal y con sus cuentas congeladas.

7. Miedo a EPN. Los traidores del presidente saben perfectamente que de aquí a noviembre, Peña y su equipo gobernara, tiempo suficiente para soltar investigaciones, procesarlas, auditar y todas las mañas que saben hacer muy bien contra sus enemigos.

8. Encuestas y sondeos, muy claro está que ya no son confiables, su promedio de certeza ha fallado en las últimas elecciones por lo que se han manipulado a inflar a Anaya con el “voto útil” (anti AMLO) pero careciendo de mucha validez, es decir, nadie puede estar seguro de ninguna tendencia.

9. Guerras internas al interior de los equipos de AMLO y de Anaya. A diferencia de Meade, que ya las superó, con AMLO y su equipo son cada vez más evidentes las diferentes posiciones y los conflictos entre las cabezas de su equipo. Tal es el caso de Alfonso Romo y Paco Ignacio Taibo II en torno al manejo del empresariado; de Romo y Jiménez Espriú por el nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, de Yeidckol Polevnsky y Tatiana Clouthier por el control absoluto de Andy, el mandamás en Morena; y se sabe que Marcelo Ebrard mantiene diferencias irreconciliables con Martí Batres y con Ricardo Monreal. En el caso de Anaya, qué podemos decir de su grupo cercano, de los ex foxistas en contra del PRD, sobre todo de parte de algunas bases y dirigentes del PAN, e incluso, las diferencias entre el propio Anaya con el PRD, o la fuerza de Dante Delgado, que logra desplazar tanto al PAN como al PRD.

10. Diferencia de proyectos: AMLO abandera un proyecto de nación que en algunos momentos, según ha afirmado se trata de regresar al “Desarrollo Estabilizador” de las décadas de los 50 y 60, de volver a un proteccionismo y control de las principales variables económicas, de ahí que su bancada en el Senado votara en contra de la ratificación del Tratado Comercial con Europa y también destaca su postura vacilante en torno a las negociaciones del TLCAN o frente al TPP1; y si hablamos de las reformas más importantes como la Energética, la de Telecomunicaciones o la Educativa, se muestra abiertamente contrario porque al parecer pretende regresar el control de los medios de producción al Estado. En el programa de Tercer Grado aseguró que es indispensable separar la política de la economía, asegurando que esto permitirá reventar a la mafia del poder, lo que, en el fondo, es regresar al Estado la responsabilidad de la producción. En ocasiones sus posturas son completamente ilegibles y vacilantes.

La propuesta concreta de AMLO es regresar a un presidencialismo autoritario. En el programa de Tercer Grado afirmó que las cosas solo se pueden lograr con “la voluntad del presidente de la República”, afirmación con la que implícitamente volvió a “mandar al diablo” a las instituciones. Se refirió a que se han hecho muchas instituciones y éstas no sirven, ya que solo funcionan por la “voluntad del presidente”.

Por su parte Anaya considera mantener las cosas como van actualmente en lo económico, esto a pesar de las grandes y graves contradicciones entre los tres partidos que lo postulan. Al mismo tiempo defiende un “cambio de régimen”, al pasar a los gobiernos de coalición. Un gobierno de coalición tiene la premisa de alcanzar acuerdos en la agenda pública y requiere de una reforma constitucional que brinde los incentivos necesarios para alcanzarlos, situación que no se plantea y peor aún, en su propia coalición no logra ni siquiera acordar una agenda de proyecto de nación, solo hay que ver los spots del PAN, del PRD y de MC para evidenciar las contradicciones en esa fórmula electoral.

11. Las alianzas opositoras son más de lo mismo. El discurso de AMLO se basa en que la mafia del poder gobierna este país y que el PRIAN es su vehículo. El tema es que la sociedad empieza a entrar en un shock y no entiende cómo es posible entonces que haya sumado a su causa a personajes como Alfonso Romo amigo de Carlos Salinas, al ex líder Napoleón Gómez Urrutia, al yerno de la Profesora Gordillo, ex subsecretario de Educación con Felipe Calderón, a Esteban Moctezuma, secretario de Gobernación con Zedillo, a Manuel Bartlett responsable del fraude de 1988, a Ricardo Monreal operador de Manlio Fabio Beltrones, o a los panistas que ahora están con él, pero que representan a la ultraderecha y que en su momento fueron los responsables de la campaña de que AMLO era un peligro para México, Manuel Espino y Germán Martínez.

Tampoco se entiende cómo Morena propone a importante cargos de elección a personajes que no quiso postular el PRI, por ejemplo personajes ligados con Roberto Borge, ex gobernador de Quintana Roo, acusado por desfalcar a su estado, o en Sonora postular a la alcaldía de Hermosillo a Célida López, operadora política y defensora del ex gobernador preso Guillermo Padres o el alquilar un avión a Gerardo Andere García, quien fue director de Crédito Público en el gobierno de Padres o en Guerrero nombrar candidata a Nestora Salgado, acusada de secuestro y diversos crímenes, o a Napoleón Gómez Urrutia, luego de haberse robado más de 50 millones de dólares del sindicato minero y también está el candidato a una alcaldía en Morelos que fue detenido por homicidio y secuestro.

Estas son, en mi opinión, razones muy fundamentadas que se han podido observar durante el desarrollo de las campañas. La alianza que representa José Antonio Meade resulta ser la más congruente, en tanto que los problemas que se dieron al interior del PRI por su candidatura, después de lograr que se rompieran los candados, de haber, literalmente “tragado” sapos, enfrentando desbandadas de priístas que no aceptaron el cambio, de lidiar con traiciones e ineficiencias de ciertos colaboradores, del pase de facturas por las políticas públicas implementadas en torno a la fiscalización y otras más, le permiten llegar a esta etapa de la campaña como el candidato y la coalición que han presentado mayores y mejores propuestas, aunque aún hay que considerar, como lo comentó Joaquín López Dóriga, que las propuestas aún no “pegan” en el electorado.

A estas alturas del proceso electoral, la campaña del candidato Meade se encuentra mucho más sólida, lo que le permite presentar y contrastar sus propuestas de gobierno. Mantiene además una mayor unidad y mejor funcionamiento de su equipo, sobre todo de su grupo más cercano y hacia el principal partido que lo respalda, el PRI, pues logró quedarse con la base y los líderes que apoyan su proyecto.

Así, al pasar del tercer a un segundo sitio, Meade logrará una contienda de dos, donde al acercarse el día de la elección, difícilmente Andrés conseguirá sostener sus alianzas, propuestas y popularidad, mientras que Anaya quedará relegado.

Pobre México que tendrá que ser víctima, una vez más, de la triste tarea de tener que elegir pensando en cuál es el menor de los males entre las bandas que hoy disputan la presidencia.

Fuente: sdpnoticias.com
Fotografía: sdpnoticias.com