Rezar es un acto de reflexión que nos puede ganar, si no tranquilidad, sí instantes con nosotros mismos, cosa que en estos tiempos siempre se agradece. Además, rezar no implica un acto estrictamente religioso, pues involucra más una disposición y completa apertura espiritual por parte de aquél que busque reflexionar sobre diversos aspectos de su vida.

En cambio, si las oraciones no se te dan mas que para agradecer los sagrados alimentos que todos disfrutamos, existen sitios donde la comida es para agradecerse.

Por fortuna, México alberga múltiples lugares donde la gastronomía es casi una experiencia religiosa, y templos en los que se reza para encontrarse a sí mismo.

Si estás planeando conocer en un plano más trascendente a la persona que acompaña tus días, encuentra el lugar más oportuno y su lado conviértelo en el más especial. Aquí te dejamos varias opciones.

Catedral Metropolitana de la Asunción de la Santísima Virgen María a los cielos

Mejor conocida como Catedral Metropolitana, así, a secas. No hay conteo que valga la pena y deje fuera este magno templo chilango de estilo barroco y churrigueresco.

A unos pasitos, sobre la calle Madero encontrarás Los especiales. Si desconfías de su nombre sólo considera que todos los días decenas de personas hacen fila a pesar de las inclemencias del clima … o de la misma gente, sólo para degustar los tacos más especiales de Manceraland.

Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe

Los regios saben que si no hay tiempo para una confesión conforme lo estipulado por las leyes divinas, se puede comprar tiempo para el perdón del alma con un poco de ayuda. Ayuda que se puede encontrar en una cantina llamada Botanero moritas, la cual se encuentra tan sólo a unos pasos de esta iglesia en San Pedro de la Garza García.

Catedral de Ciudad Juárez

Esta iglesia dedicada a la Virgen de Guadalupe ve pasar a decenas de migrantes que deciden ir por su bendición antes de partir a tierras estadounidenses. Sin embargo, para aquellos que se quedan de este lado de la frontera, La Nueva Centra, gracias a Dios, ofrece sus servicios 24 horas al día.

Templo de San Francisco Javier

Si estando en la Ciudad de México te dieron ganas de visitar Querétaro pero a la hora de la hora, te arrepentiste y no saliste del Estado de México, no te preocupes, Tepotzotlán cuidará de ti. La iglesia principal es una parada obligada, pues además es un museo que hace recorridos todos los domingos. En algún punto de tu excursión querrás descubrir lo que el sazón de los locales tiene para ti, ve al Mercado municipal de Tepotzotlán y nunca te arrepentirás.

Catedral de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción

O sea, la Catedral de Puebla. La modernidad arquitectónica que rodea a este templo inaugurado en 1690 llegó hace mucho tiempo a Puebla. ¿Aún te preguntas qué vas a comer? Dos palabras: mole poblano; sí, porque para los foodies no existen los clichés. Y tu mejor opción es, por supuesto, El mural de los poblanos.

Basílica colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato

Lo mejor de Guanajuato es que no tienes que esperar por el Festival Cervantino para conocer la arquitectura de su pasmosa iglesia principal. Casa Mercedes te espera con su mejor receta: Chiles rellenos de T-bone de cordero en Mole Blanco de Quesos.

Templo de Santa Prisca de Taxco

Taxco, además de tener una magia colonial y platera, es conocido por su inigualable pozole guerrerense; no hay mejor lugar para probarlo que con Tía Calla, restaurante ubicado también en el centro del municipio de Guerrero.

Fuente: HuffingtonPost México
Fotografía: prodigy.msn.com