LOS SECRETOS DE LOS MURALES QUE RESGUARDA EL PALACIO DE BELLAS ARTES
‘Tormento de Cuauhtémoc’ (1940-1945) de David Alfaro Siqueiros, en Palacio de Bellas Artes | Cuando el autor inauguró este fresco dijo: “Es un canto a Cuauhtémoc y una imagen de la lucha que tienen que sostener los pueblos débiles”.

‘La piedad en el desierto’ (1942) de Manuel Rodríguez Lozano, en Palacio de Bellas Artes | El pintor mexicano, miembro del grupo de los contemporáneos, se inspiró en la iconografía religiosa nacional.

‘La Katharsis’ (1934-1935) de José Clemente Orozco, en Palacio de Bellas Artes | Este mural le debe su nombre al historiador Justino Fernández, quien en su ensayo ‘José Clemente Orozco. Forma e idea’ (1942) interpreta el fuego que aparece en él como una catarsis, “única posibilidad para salvar la civilización”.

‘El hombre controlador del universo’ (1934) de Diego Rivera, en Palacio de Bellas Artes | Este mural originalmente estaba pensado para el Centro Rockefeller de Nueva York, pero la obra quedó inconclusa y luego fue destruida porque Rivera introdujo un retrato del líder comunista Lenin.

‘Alegoría del viento o El ángel de la paz’ (1928) de Roberto Montenegro, en Palacio de Bellas Artes | Anteriormente formaba parte de una serie pictórica que albergaba los corredores del ex Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo.

‘Liberación’ (1957-1963) de Jorge González Camarena, en Palacio de Bellas Arte. De acuerdo con la historiadora de arte Raquel Tibol, el muralista intentó recrear su obra ‘Díptico de la vida’ (1941), destruída en el sismo de 1957.