La gran mayoría de las personas tiene una voz interior que les avisa cuando la están regando, pero algunos tenemos un unicornio borracho que siempre dice: ¡WIIIIIII!

Y no hay que sentirnos mal por eso, es más, suéltenle la rienda a su unicornio alcohólico para que salga a jugar, relinchar y hasta chocar el cuerno con sus amigos ¡“HORA” ES CUANDO! Porque si no lo han notado, el mundo está siendo embestido por una gigantesca manada de unicornios en estampida ¡Y NADIE HACE NADAAA!

Actualmente uno ve por todas partes a estos míticos equinos con sus empalagosos e inspiradores matices de colores pastel o destellos arcoíris. En redes sociales abundan las selfies de maquillaje y peinados unicornios, comidas, bebidas, ropa, emojis y bueno, ya hay hasta pelis porno influenciadas por estos caballos con cuerno (búsquenlas, están divertidas).

De hecho, en Instagram, el hashtag#unicorn tuvo hasta el mes de abril más de cuatro millones 500 mil publicaciones. En Amazon la mercancía relacionada con los unicornios se ha incrementado al grado de que actualmente su catálogo cuenta con más de 55 millones artículos, mientras que en Facebook hasta podemos encontrar videos tutoriales para hacer galletitas de unicornio que hacen caca de estrellitas ¿A poco no es lo más mariquitinguis del universo?

Y según Google Trends, las búsquedas de la palabra unicornio o de conceptos relacionados como “maquillaje de unicornio”, alcanzaron en abril su punto más alto de los últimos cinco años en países como Nepal, Reino Unido, Australia, Singapur, Estados Unidos, India, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

Mientras que, en la región de América Latina, México es el país que encabeza la lista de búsquedas unicornianas, siendo el periodo del 23 al 29 de abril de este año cuando más interés mostramos los mexicanos por saberlo todo sobre estos seres que hasta hace poco pensábamos que sólo existían en nuestras borracheras.

Si por algo Starbucks decidió que México fuera uno de los tres países en los que lanzó esa diabetes en vaso denominada “Unicorn Frapuccino”. Lo bueno es que solo se vendió por tiempo limitado, lo malo es que muy pocos fueron los que se aventaron la hora continua de cardio que se requería para sacar las 410 calorías azucaradas de la ternurita encafeinada. Por cierto ¿cuántos se tomaron ustedes?

Pero no vayan a creer que todo en la vida de un unicornio es andar en el puro lingui, lilingui. Nada más alejado de la realidad. Hay muchas cosas que estas criaturas mágicas no podrían hacer. Por ejemplo, usar casco o rematar un gol de cabeza, eso sin mencionar lo complicados y extremadamente dolorosos que serían sus partos. Neta pobres unicornias.

Eso sí, “namás” no hay quien se ponga de acuerdo sobre por qué fregados se empezaron a poner tan de moda estas fantásticas criaturas. Algunos especialistas en conducta humana tienen la teoría de que el “momento unicornio” que estamos viviendo se lo debemos a los millennials que, al borde de una III Guerra Mundial, con tanto presidente loco, dictadores psicópatas y contenidos agresivos; buscaron refugio en una imagen de inocencia para poder decir ¡ARRE UNICORNIO! Y escapar cabalgando por el arcoíris de todo este caos, aunque sea por un momento (Se le ponen los ojitos de aguacero y necesita urgentemente un abrazo).

Fuente: Moi
Fotografía: prodigy.msn.com