El artista plástico Juan Sebastián Barberá (1964), tiene como musa a la mujer, descubre en ella todas las pasiones, los miedos pero sobre todo, su divinidad. Barberá tiene un mundo aparte de todos los demás. En su casa-estudio no requiere más que sumergirse en una atmosfera de emociones que terminan plasmadas en cada uno de sus lienzos. “No cambiaria este lugar por nada, tengo la montaña enfrente. Es un paraíso terrenal”.
El primer acercamiento que tuvo con el arte fue por parte de su mamá la reconocida clavecinista Luisa Durán (1939) y de alguna manera por su bisabuelo Jorge Juan Crespo, quien fue crítico de arte e historiador mexicano. “Estoy seguro que si tuvo mucho que ver el escuchar a Domenico Scarlatti, Jacques-Martin Hotteterr y Francois Couperin. Además para mí la presencia de José Luis Cuevas, por ponerte un ejemplo era algo normal. Siempre me gusto dibujar en cualquier momento, y de manera más palpable lo expresé cuando gane a los 10 años de edad, el concurso escolar nacional de arte”.

Comenzó sus estudios de grabado y pintura, como oyente en la Academia de San Carlos y en la Escuela Nacional de Artes en tanto, de manera paralela, estudió la licenciatura de Diseño Industrial. Sabía que tenía que decidir cuál camino tomaría y resolvió dedicarse a la pintura, “me di cuenta que era mi pasión y comencé a pintar pero con libertad y sin calificativos. Además contaba con maestros extraordinarios como Gilberto Aceves Navarro y Pedro Asencio Mateos. Pero el mantener una carrera no era tan fácil ya que el material es muy caro.
Así, que un día decidí y fui a ver a Luis Méndez Jiménez (dueño de abastecedora Lumen) y le dije: señor soy una artista joven, soy un pintor, pero no tengo los medios para comprar todo el material, así que le pido me pueda otorgar un descuento especial. Yo no sé qué pasó, pero aceptó y bueno, tengo que agradecerle mucho “. La inquietud inmediata era el poder exponer su trabajo, pero sabía que en una galería le pedirían un curriculum de su obra y otros requisitos.
“Así que con la misma confianza visité a Mauricio Achar y le dije que deseaba exponer mi trabajo como pintor en la librería Ghandi, ya que tenía un lugar que servía para ello, acepto después de buscarle durante cierto tiempo, pero creo que todo resulto bien, de ahí ya no me detuve”.

El profesionalismo de su obra se manifiesta en sus más de cinco mil obras producidas y lo ha logrado sin límites al expresar su trabajo en óleo sobre tela, grabados, lápiz sobre papel, arte-objeto, escultura, entre otras técnicas. Y un historial de más de 60 exposiciones individuales, en museos, galerías, instituciones culturales tanto de México como de países como España, Francia, Isarel, y Estados Unidos, por nombrar algunos. Además es miembro del sistema Nacional de Creadores Mexicanos. El reconocimiento que siempre ha tenido de parte de España tiene sus inicios en 1994, cuando taller catalán de poligrafía de Barcelona edita la colección “Los Conjuros” y “Encuentros”.
Juan Sebastián colaboró en un proyecto significativo en su vida y de talla internacional llamado “Periolibros e Iberoamérica pinta”. Promovido por el Fondo de Cultura Económica y la UNESCO, en donde se relacionó con José Saramago y es como su trayectoria y experiencia se vieron coronadas al ilustrar el libro de “Cuentos excepcionales” casi un objeto del premio Nobel de literatura 1998. “Con la gran fortuna de que el proyecto de periolibros terminaba en 1998. Para esos días Saramago y yo ya teníamos una excelente relación personal y profesional. Ese año le dan el premio Nobel. En ese momento el trabajo realizado e “periolibros e Iberoamérica pinta” tomó gran relevancia. Tengo que reconocer que tuve que leer al autor, no lo había hecho y hoy te puedo decir que se convirtió en un pilar importante en mi trabajo como creador. Nuestro trabajo en conjunto representa uniones entre la parte espiritual y el mundo de lo objetivo”.

“Lo que no siento no lo entiendo… y lo que no entiendo no me interesa”.

Las otras pasiones.
La vida diaria del pintor comienza a las 8 de la mañana. Si algo que disfruta hacer es el desayuno para su familia “dicen que hago platillo deliciosos, pero yo creo que exageran, sin embargo me encanta experimentar y lo disfruto, porque me gusta mucho jugar con todo, mezclar sabores es algo que se tiene que hacer con ingenio para que sepa bien”.
Otra de sus pasiones que le permite la ubicación de la casa-estudio donde vive al estar situada a orillas de la montaña, es caminar alrededor de dos horas con sus ocho perros, porque lo que parte de la mañana y poco antes del mediodía sale con ellos.
“Pero quieres saber cuál es mi otra locura: es tocar la batería, me encantaría ser parte de un grupo de rock y salir a giras, perderme en ese mundo de la música… a lo mejor y conjugarlo con el gusto que tengo por viajar en motocicleta… que ideas tan locas…”

Fuente: Revista Propositiva
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