Después de innumerables dimes y diretes, finalmente ayer por la noche fuimos testigos de la primera pelea de robots gigantes de la historia que se transmitió en Twitch. El encuentro era de pronóstico reservado y enfrentaba al robot gringo Eagle Prime Mark III de MegaBots, en contra del mecha japonés Kuratas de Suidobashi Heavy Industry.

Lo que a todas luces parecía un hecho palpable en el ambiente, era el rencor que las dos bestias mecánicas se tenían entre sí, puesto en manifiesto los días previos a la pelea, cuando en los pasillos de la fábrica que se usó como arena improvisada se encontraban los dos armatostes de metal y escupían improperios en lenguaje binario. Por si fuera poco, de acuerdo con nuestro reportero infiltrado, cada que sus rostros impasibles se miraban frente a frente durante la ceremonia de pesaje, los ojos de LEDs de los dos robots lanzaban chispas buscando intimidar a su rival.

Todos esperábamos un duelo épico al estilo Muhammad Ali contra Sonny Liston… pero tuvimos que conformarnos con algo más parecido a una pelea de Floyd Mayweather Jr. Mientras todos pensábamos que los robots se entregarían en un toma y daca que nos haría gritar “¡Atangaaaana!”, la realidad nos demostró que las peleas robots no están a la altura de nuestra imaginación.

Esto no quiere decir que la pelea fuera aburrida, pero los muchos tiempos muertos y lo lento del combate, evitó que fuera una batalla épica. Y es que en realidad la pelea no duró uno sino varios días, que sirvieron para que los equipos repararan sus robots y les dieran el mantenimiento necesario. Fue por esta razón que la batalla no se transmitió en vivo, pues lo que vimos fue en realidad una versión editada del evento.

Al inicio de la noche todo pintaba bien para el equipo japonés, que logró demostrar el poder de Kuratas al noquear de un solo golpe, al estilo Saitama, a Iron Glory, el primer representante de Estados Unidos que apareció en el escenario. A partir de aquí todo fue perdiendo consistencia: Megabots retiró al vapuleado Iron Glory y lo suplió por su estrella, Eagle Prime Mark III. El presumido robot norteamericano lucía barras y estrellas en su cuerpo, e incluso un casco en forma de águila calva en el round final, en el que se dio el lujo de humillar a Kuratas.

La puntuación final de un Lama lama lamita virtual dio por ganador al equipo norteamericano, levantando júbilo entre los presentes.

“Este es el comienzo de algo enorme. Estamos decididos a tomar esto como punto de partida, escuchar a nuestros fans, y crear la liga deportiva de próxima generación que todos queremos ver en vivo”, indicó el representante de Megabots durante la transmisión.
Justo después de leer la declaración anterior y recordar que muchos de los momentos de la noche parecían sacados de los clichés de las películas de los años ochenta, cada vez más creo que ayer no vimos una pelea a muerte entre robots gigantes, sino que asistimos al primer espectáculo de lucha libre con armatostes de metal, con momentos coreografiados, pero eso sí, con mucho potencial para volverse algo muy, muy divertido.

Fuente: codigoespagueti.com
Fotografía: codigoespagueti.com