Su nombre deja bien claras las pretensiones del proyecto y su imagen no podría ser más descriptiva del tipo de usuario que suele recurrir a sus servicios: un buitre es el logotipo de El Rincón del Vago, uno de los gigantes más longevos de la internet española. De hecho, esta plataforma creada a finales del pasado siglo ha entrado este 2016 en la mayoría de edad. La web cumple 18 años y lo hace con un éxito más que notable allende los mares.

Según los datos de Alexa, las visitas desde España representan menos del 10 % del total de las que recibe la página del buitre. El 30 % proceden de México, donde El Rincón del Vago es una de las webs más populares. Así están las cosas hoy en día, con unos 120.000 archivos en la base de datos, pero la historia comenzó hace casi dos décadas en Salamanca por culpa de un trabajo universitario.

“Estaban estudiando en la Universidad Pontificia de Salamanca, les encargaron un trabajo de Religión en la carrera de Informática y fue idea de Javier buscar en aquella incipiente internet a ver si estaba el trabajo ya hecho por algún sitio”, cuenta el actual editor jefe de El Rincón del Vago, Ángel Luis Benito, a HojaDeRouter.com en el programa de radio Carne Cruda.

Los ingenieros en ciernes que se enfrentaban a tan peculiar reto académico eran Javier Castellanos y Miguel Ángel Rodero, los fundadores de la web. Ante la ausencia de resultados satisfactorios, decidieron crear una plataforma para recibir trabajos ya hechos y compartirlos de forma gratuita con cualquier internauta que los necesitase. “Y aquello creció más de la cuenta”, explica Benito.

Ni la Encarta de Microsoft ni la Wikipedia que aparecería en 2001 eran tan efectivas a la hora de encontrar un trabajo que entregar deprisa y corriendo. No obstante, si en algo puede fallar El Rincón del Vago al estudiante perezoso es, precisamente, en lo mismo que la autodenominada enciclopedia libre: la calidad de su contenido.

“Lo advertimos en las condiciones”, justifica Benito. “Con nuestro pequeño equipo de editores no podemos atender a todas las materias”. Sin embargo, si a día de hoy no hay más trabajos alojados en la web es porque primero los revisan. No en lo que a su calidad o a sus referencias atañe, pero sí examinan otras cuestiones como que el trabajo se corresponda con lo que los usuarios dicen haber enviado o que no se trate del simple plagio de un libro de texto.

Ayudando a estudiar

Este tipo de usuario, el más aprovechado, es solo una excepción en El Rincón del Vago. Ni todos los que contribuyen roban apuntes para compartirlos ni todos los que buscan algo en la web lo hacen con la única intención de gorronear. Algunos testimonios de usuarios que recuerda Benito dan fe de una vertiente casi social de la controvertida página.

“Hay gente que tiene una escasez de medios tremenda para acceder a la educación no solo en España, sino sobre todo en Hispanoamérica, especialmente en América Central”, indica. “Cuando alguien te dice que ha conseguido los apuntes de una asignatura y que gracias a nosotros ha conseguido aprobar estudiándoselos, pues oye, indudablemente te sientes bien”.

Los propios padres de la web intentaron dar un giro para dejar atrás esa faceta de picaresca académica y presentarse al mundo como un directorio serio de apuntes y trabajos. “En definitiva, que fuera algo más profesional”, comenta Benito. Se plantearon cambiar incluso el nombre, pero ya era demasiado tarde. La fama de la web hizo imposible el golpe de timón. “Si ya pasados seis meses hubiéramos intentado denominar aquello Academia Nosecuántos, no hubiera resultado. La página ya tenía la marca muy afianzada”.

¿Qué hay de dinero?

Más allá de velar por su imagen o sortear las acusaciones de plagio, el proyecto se ha tenido que enfrentar a un reto aún mayor: la definición de un modelo de negocio. A día de hoy, El Rincón del Vago cuenta con un equipo de ocho personas (dos en Salamanca, otra en Madrid, tres en París y dos en México D.F.) cuyos sueldos, desde luego, no podían salir de los bolsillos de los estudiantes que acuden a la web en busca del trabajo que les salve del suspenso. La filosofía de este servicio ha sido siempre ofrecer el contenido de forma gratuita.

Así, la rentabilidad de El Rincón del Vago depende de los ingresos publicitarios. Tal y como explica Benito, “el 100 % de los ingresos se deben a patrocionios o ‘banners’”. No obstante, y a pesar de mantener esa filosofía de acceso universal y gratuito hasta el día de hoy, el propio editor jefe explica que son muchas las cosas que han cambiado en El Rincón del Vago en todo este tiempo.

Para empezar, Castellanos y Rodero están totalmente desvinculados del proyecto a día de hoy. Dejaron la empresa hace dos años, y ahora la única cabeza visible es el propio Benito. Además, cuando El Rincón del Vago tenía solo tres años, su éxito propició que cambiara de manos: en 2001 fue adquirido por Eresmás Interactiva. A partir de ahí, sus designios fueron asociados a los de esta compañía que, en 2002, fue comprada por Wanadoo, que se convertiría en Orange en 2006.

El último movimiento corporativo se produjo dentro de la propia Orange: “Una división francesa del grupo que opera principalmente en Hispanoamérica adquirió El Rincón del Vago”, explica Benito. No obstante, y a pesar de tanto cambio, hay dos cosas que siguen inmutables: hay apuntes y trabajos gratuitos para todo internauta que los necesite y, además, también hay un rinconcito para enamorados vagos.

El Rincón del Vago cuenta con una sección con cartas de amor ya escritas. Si los hay que recurren a los trabajos de otros, ¿por qué no iba a suceder lo mismo a la hora de buscar media naranja? “En los principios de El Rincón del Vago, la web se estructuraba como una facultad universitaria […] y teníamos la cafetería, donde los estudiantes tenían relaciones”, rememora Benito. “Vimos que allí se cruzaban muchos mensajes de amor, y tanto fue así que esa sección creció mucho hasta ser la segunda de la página web”.

Ya sea para conquistar el corazón de otra persona o para ganarse la indulgencia de algún profesor, millones de personas han recurrido al mismo buitre para salir del paso en los últimos 18 años. Y todo empezó por un trabajo de Religión para la facultad de Informática. La vida está llena de sorpresas.

Fuente: SinEmbargo
Fotografía: prodigy.msn.com