Isabel Saint Malo es una de las mujeres que destacan en el listado de las 50 Mujeres más Poderosas de la Región de la revista Forbes. Desde que fue electa Vicepresidenta de Panamá en 2014, siendo la primera mujer en ese cargo, empujó en su país y en órganos internacionales como el Foro Económico Mundial (WEF, por sus sigas en inglés) una agenda de equidad, en la que las mujeres latinoamericanas son las principales agentes de cambio.

La también Ministra de Relaciones Exteriores de Panamá es una convencida de que una mayor participación de mujeres en puestos de liderazgo en la esfera pública incrementa la eficacia de las organizaciones e impulsa el desarrollo de las naciones.

“Contar con más mujeres es un buen negocio, y la economía es la que pierde si hay desigualdad salarial, y esto lo dice el WEF, que cuenta con numerosos estudios al respecto”, considera la Vicepresidenta.

En entrevista con Forbes, Isabel Saint Malo profundiza sobre este tema y explica las razones por las que hacer participes a las mujeres en organizaciones públicas y privadas es más que un tema de justicia y equidad.

—¿Cuáles son las aportaciones puntuales que hacen las mujeres al ocupar puestos de liderazgo?

Un informe reciente del WEF señala que el PIB mundial podría incrementarse en 5.3 billones de dólares en 2025 si la brecha de género en la economía mejorase un 25%.

Por lo tanto, si somos consistentes con el ideal de cumplir la agenda de desarrollo al 2030 de la ONU, debemos incluir a toda la población y la mujer hoy es más de 50% de ella y no forma parte de las mesas de decisión e influencia. Siempre he defendido que este tema más que por ser un derecho o tema de justicia, es un tema de desarrollo que hace sentido para la economía.

—Si existe esa brecha de equidad tan amplia que menciona, ¿cuál es el diagnóstico de la mujer latinoamericana en la actualidad?

América Latina es una de las regiones que más retos presenta para alcanzar la equidad para la mujer, incluyendo la igualdad salarial. Panamá no escapa de ello; como en la región, las mujeres cobran menos porque acceden en menor medida y trabajan menos horas en el mercado de trabajo.

La diferencia a nivel mundial es del 27% y en un país como Panamá alcanza los casi 30 puntos. Las tasas de desempleo son igualmente superiores, como también es relevante la concentración femenina en el trabajo a tiempo parcial.
Cobran menos porque una parte sustancial del trabajo que realizan no tiene remuneración, es gratis. En Panamá, las tres cuartas partes del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados es realizado por mujeres. Mujeres responsables del cuidado de niños, niñas, padres y madres.
Las mujeres están sobrerrepresentadas en los sectores donde menos se gana y tienen escasa presencia en sectores clave de la economía del conocimiento, como puede ser las carreras y profesiones STEM, relacionadas a Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas.
—¿Qué políticas públicas o acciones ha tomado el actual gobierno para promover el empoderamiento de la mujer panameña?

Hemos impulsado la Ley 56 de 2017 que establece la participación de las Mujeres en las juntas directivas Estatales y de empresas reguladas a un 30%, que aún no es suficiente pero es un importante avance en la transformación de las organizaciones y culturas corporativas.

También estamos impulsando el Sello de igualdad de género en las empresas panameñas que apunta a que se creen políticas en el sector privado que aseguren la participación en equidad entre hombres y mujeres.

Panamá es el segundo país de la región en poner en marcha el Programa de Mujeres Líderes Emergentes en el Sector Público, junto al Banco Interamericano de Desarrollo, y mantenemos alianzas enmarcadas en este tema con organizaciones internacionales como el Foro Económico Mundial, el BID, la OIT y ONU Mujeres.

Un ejemplo de ellas es la Fuerza de Tarea Público-Privada, integrada por directores ejecutivos, ministros y líderes de la sociedad civil, donde con el apoyo del BID se promoverán acciones y políticas que aumenten la participación económica y el progreso de las mujeres en el mercado laboral.

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—¿Qué avance representa para la mujer la aprobación de la ley que obliga a que, al menos, 30% de las juntas directivas de empresas estatales estén integradas por mujeres?

La Ley 56 de 2017 que establece la participación de las Mujeres en las juntas directivas Estatales y de empresas reguladas a un 30% contribuye significativamente al empoderamiento económico de la mujer al aumentar sus oportunidades en cargos de liderazgo.

Esto representa un paso más hacia la igualdad entre hombres y mujeres en Panamá, donde menos del 10% es el porcentaje de participación de mujeres en las junta directivas de empresas con actividades comerciales y en el sector bancario.

En 2014, por ejemplo, y en la presente administración gubernamental, el Banco Nacional, principal banco estatal, nombró por primera vez a una mujer en su Junta Directiva después de 110 años de existencia y se aprobó en la reorganización del Banco Nacional la participación mínima de 3 mujeres en la junta directiva.

—Con los avances de políticas públicas que promueven el rol de las mujeres, ¿ve posible que una mujer sea la próxima presidenta de Panamá?

Panamá ya ha tenido una presidenta mujer (Mireya Elisa Moscoso), y aspiro a que próximamente esto se pueda repetir, al tiempo que aspiro que los gabinetes, directivas y puestos de liderazgo estén ocupados también por mujeres.

El gobierno está tomando los pasos para promover e implementar políticas públicas en esa dirección, con la participación del sector privado, la sociedad civil y el apoyo de varias organizaciones internacionales.

Fuente: forbes.mx
Fotografía: forbes.mx