La inmensa mayoría de nosotros tenemos asumido que para adelgazar no nos queda otra que eliminar de nuestra dieta algunos de nuestros caprichos preferidos, a saber, fritos, refrescos, alcohol, bollería y alimentos grasos. Una pena, pero no hay otra forma de conseguir quitarnos esos kilos de más que te plantaste en el abdomen en navidades y que han ido sumando amigos en estos meses. ¿O no?

Por suerte, siempre podemos tomar una alternativa: fiarnos de una dieta milagro que nos asegure perder al menos un kilo por semana sin renunciar prácticamente a nada. ‘¿Pero no son malas para la salud y tienen un efecto rebote irreparable?’, te preguntarás probablemente. No todas, o al menos así lo asegura el profesor Tim Spector del King College de Londres, quien propone un régimen basado en dos de los alimentos que más se suelen extrañar cuando nos ponemos a dieta: alcohol, en formato vino, y dulces, en la sugerente y atractiva forma de tableta de chocolate.

Su secreto ya lo sabía tu madre
Fue en su intervención en el Festival Literario de Oxford, organizado el pasado fin de semana, cuando el científico recalcó que “no hay necesidad de eliminar determinados alimentos para que la dieta sea efectiva y de hecho algunos pueden ayudar a cultivar más bacterias ‘buenas’ en nuestro intestino”, lo que, a su vez, se traduce en un importante apoyo en el proceso de pérdida de peso y, sobre todo, en mantenernos en el nuevo peso a medio y largo plazo.

Spector aprovechó su charla para revelar a los medios asistentes –entre los que no podían faltar ‘The Daily Mail’ o ‘The Sun’– el secreto definitivo para que una dieta funcione: comer una amplia variedad de alimentos. “Cuanto más diversos son los alimentos que comemos, más microbios diferentes introducimos en nuestro cuerpo y sistema digestivo, lo que nos hace estar más saludables y capacitados para quemar grasas”, explicó el experto. Vaya, a la vista de las declaraciones parece que tu madre llevaba razón con aquella máxima de que ‘hay que comer de todo’.

Los mejores (y deliciosos) aliados para tu dieta
Según el profesor algunas de las mejores opciones para activar el mencionado movimiento intestinal y promover la reproducción de las bacterias intestinales saludables que nos ayudan a bajar de peso, son el queso, el vino y el chocolate. Por el contrario, los alimentos grasos, la comida basura o los productos con azúcares añadidos pueden destruir la paz adelgazante que hemos conseguido en nuestra flora intestinal.

Tal y como recuerda Spector, los cambios en nuestra alimentación tradicional pueden tener un papel importante en la epidemia global de obesidad que vivimos al afectar directamente a que la microbiana intestinal, o microbioma, no funcione correctamente.

“El intestino humano contiene alrededor de 3.500 especies microbianas diferentes, pero el aumento del consumo de alimentos procesados –así como el uso excesivo de antibióticos– a provocado que la diversidad de estos microbios en los seres humanos disminuya”, asegura, y cómo resultado no sólo tenemos una dieta bastante menos variada y nutritiva, además estamos gordos.

Menú retro
“Hace 15.000 años nuestros antepasados ingerían alrededor de 150 ingredientes en una semana. Hoy en día la mayoría de las personas consumen menos de 20 tipos de alimentos por separado y muchos, si no la mayoría, están refinados artificialmente”, puntualiza el científico, quien subraya que, además, la mayoría de los alimentos procesados provienen de apenas cuatro fuentes: maíz, soja, cereales o carne.

Esta preocupación fue la que condujo a Spector a investigar hasta qué punto el consumo de esos productos puede ser el responsable de que no seamos capaces de perder peso, y para ello contó con la ayuda de su hijo Tom, de 23 años. Tal y como explicaron en ‘The Telegraph’, el joven convertido en cobaya humana estuvo 10 días alimentándose solamente de comida de McDonalds. El estudio reveló que el consumo asiduo de estos platos aniquila las bacterias del estómago que nos protegen de problemas de salud como la obesidad, la diabetes, algunos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares y otras patologías relacionadas con la inflamación intestinal.

Fuente: El confidencial
Fotografía: prodigy.msn.com