Aunque el decir lo que piensa le ha traído problemas, para el conductor de televisión Adal Ramones es una obligación ciudadana que nadie le puede quitar, esté o no al aire.

“Crítiqué a muchos políticos en su momento y a veces me hablaban para decirme tal por cual. Hasta a la Embajada de Estados Unidos no le gustó lo que dije, es más ni Big Brother, que era la joya de la corona de mi empresa, se salvó; en fin, nunca he sido títere de nadie, no me han dicho ‘di esto o el otro’ y en mis redes sociales lo pueden ver, he  hablado de todo y de todos.

“Desde mi trinchera he dado mi grito en el desierto, pero prefiero hacerlo y no quedarme con todo lo que me molesta. No me voy a quedar callado, pero tampoco soy Emiliano Zapata, sin embargo, hay una especie de valor cívico que debemos tener”,  aseguró aExcélsior.

En cuanto a la posibilidad de que deje la empresa donde se ha desarrollado los últimos 20 años, Ramones expresó que podría ser, aunque aún hay muchas situaciones que los unen.

“En agosto termina mi exclusividad y siempre ha habido manera de negociar, pero ahora va de la mano con que Adal el show no está al aire y entonces cabría la posibilidad de que probara suerte en otro lado, quizá no haciendo tele, sino consiguiendo dinero para películas, haciendo juegos de mesa o mis propias giras de teatro o con mi restaurante en Costa Rica, es decir, hago otras cosas”, aseguró.

Adal el show es la emisión con la que regresó a la televisión tras ocho años de ausencia, después de haber hecho durante 12 Otro Rollo, sin embargo, este nuevo programa ha tenido altibajos porque no tiene un horario definido lo que le ha afectado.

“Acepté el reto de hacer television en sábado por la noche, cuando la gente ya no la ve, pero logramos muy buenos números y cada programa fue tendencia. La gente sí protestó en redes sociales porque ya estaban agarrando la costumbre y los sacamos de onda al estar unos sábado sí y otros no”, explicó.

“Creo que debe haber una continuidad, pero no soy parte de los que arman la parrilla de programación, sólo escucho las protestas de la gente”, dijo.

Mientras, Ramones se ocupa de hacer teatro, en esta ocasión alternando con Freddy Ortega en El joven Frankenstein, cuyo estreno será el 21 de mayo.

“Tuve diez días para prepararlo, que eso tiene sus ventajas, porque cuando llegué ya estaba todo listo, no había que ajustar nada, además, Freddy me dio tips de movimientos, todo ese aprendizaje me lo dieron digerido, fue más fácil”, concluyó.

Fuente: Excélsior

Fotografía: yucatan.com.mx