A ninguna madre y a ningún padre les gusta cuando los hijos se portan mal. Es un momento difícil de controlar, sobre todo cuando los niños tienen rabietas. Muchas veces se nos hace difícil mantener la calma en esos momentos. Sin embargo, la psicóloga clínica Azine Graff, nos insta a que nos calmemos y abracemos a nuestros hijos sin importar lo mal que se hayan portado. Mira por qué.

¿Por qué es bueno abrazar a los niños?

Cuando estamos en un momento de enojo o crisis, es difícil pensar racionalmente. En los niños pasa lo mismo, pues necesitan un abrazo para constatar que todo está bien, sin importar lo que pase.

Según la especialista, en los niños todavía no se ha desarrollado el lóbulo prefrontal por completo. Esta zona del cerebro es la que se encarga, en gran parte, de la planificación y la toma de decisiones, e influye mucho en las explosiones de carácter y el mal humor. Esto significa que a los más pequeños aún les cuesta ser racionales y pensar con claridad en un momento de enojo o frustración.

Como adultos, tenemos habilidades orales y el cerebro mucho más desarrollado. Esto puede ayudarnos a mantener la calma y expresar nuestras frustraciones o problemas de forma tranquila. Con los chicos no pasa eso. Como ellos aún están desarrollando esas habilidades y el poder de su cerebro, puede ser bastante complicado expresar lo que les pasa y dar a entender a otros lo que sienten.

Es en esos momentos en los que nosotros, como madres y padres, debemos intervenir para hacerle ver al niño que está todo bien y le vamos a ayudar a comprender qué es lo que le pasa. Para eso no hay nada mejor que un abrazo.

¿Qué se logra con un abrazo?

Al darle un abrazo o consolarlo con palabras suaves calmarás a tu hijo y no estarás reforzando su comportamiento ni tampoco incentivándolo a que se siga portando mal. Pasará todo lo contrario, pues en realidad lo estarás ayudando a que te pueda escuchar mejor.

Un abrazo puede significar varias cosas para tu hijo. Puede pensar que nadie mejor que tú va a estar ahí para resolver los problemas o que aceptas sus sentimientos y sabes qué hacer para ayudarlo en ese momento. Lo más importante es que le dirás que puede contar siempre contigo.

Si continuamente le demuestras a tu hijo que piensas que no es malo por como se comporta, inclusive cuando evidentemente hizo algo que está mal, poco a poco cambiarás su mentalidad y sabrá que no necesitará actuar mal todo el tiempo.

Saber que abrazarlos aun en los peores momentos es beneficioso para ellos nos convierte en padres y madres más eficaces al colaborar para que aprendan una nueva manera de comportarse mucho más llevadera que los enojos y berrinches a los que están tan acostumbrados. Lograr esa conexión tan íntima y beneficiosa para ambas partes no tiene precio.

La doctora Graff nos da un excelente consejo. Un buen abrazo puede ser la mejor manera de dejar atrás los malos comportamientos y comenzar una nueva etapa en la que esto sea solo un mal recuerdo.

Fuente: vixmujer.com
Fotografía: vixmujer.com